El Fondo Monetario Internacional (FMI) envió este jueves una nueva señal de apoyo a la gestión económica del Gobierno, validando la estrategia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado de cambios. Desde Washington, el organismo confirmó además que la próxima revisión técnica de las metas del programa vigente tendrá lugar durante el mes de febrero.
Visto bueno a la estrategia del Central
En su conferencia de prensa habitual, la directora de Comunicaciones del Fondo, Julie Kozack, destacó el accionar de la autoridad monetaria en las últimas semanas. La funcionaria hizo referencia al aprovechamiento de la coyuntura financiera para engrosar las arcas del Estado, un punto clave para la estabilidad macroeconómica que busca la Casa Rosada.
Kozack señaló que el equipo técnico ve con buenos ojos que el BCRA continúe con su política de acumulación de divisas. "Apoyamos la decisión del Banco Central de aprovechar las condiciones favorables del mercado para fortalecer sus reservas internacionales", afirmó la vocera, subrayando que este movimiento es esencial para blindar la economía ante posibles shocks externos.
La declaración llega en un momento donde el mercado seguía con atención los movimientos de la entidad monetaria, luego de varias jornadas consecutivas con saldo comprador. Para el organismo multilateral, sostener esta tendencia es un paso necesario en el camino hacia la normalización definitiva del esquema cambiario.
La hoja de ruta para el 2026
Más allá del respaldo a la política cambiaria inmediata, el foco de los anuncios estuvo puesto en el calendario del programa financiero. Kozack ratificó que la misión del FMI para auditar las cuentas argentinas se activará el próximo mes. "La revisión del acuerdo y el análisis del cumplimiento de las metas trimestrales están programados para febrero", confirmó.
Esta instancia será determinante para destrabar nuevos desembolsos o recalibrar objetivos de cara al resto del año. El equipo económico, liderado desde el Palacio de Hacienda, deberá mostrar los números fiscales y monetarios correspondientes al cierre del último período, buscando certificar que el superávit y la emisión monetaria se mantienen dentro de los parámetros pactados.
La confirmación de la fecha despeja las dudas sobre los tiempos de la negociación y plantea un horizonte de corto plazo para los inversores. Con la inflación mostrando signos de desaceleración y las reservas en recomposición, el Gobierno apuesta a llegar a la mesa de discusión de febrero con los deberes hechos y la expectativa de consolidar la fase de estabilización.

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