La crisis económica y la sostenida pérdida del poder adquisitivo transformaron los hábitos de descanso de los argentinos. Según un reciente relevamiento nacional, el 40% de la población admitió que no podrá salir de vacaciones debido a la falta de ingresos suficientes para cubrir los costos de traslado y alojamiento.
El informe, elaborado por la consultora Zentrix, pone el foco en el fenómeno de la "nueva pobreza" y el desgaste de los sectores medios. La imposibilidad de viajar se complementa con un dato social alarmante: el 55% de los encuestados se autopercibe hoy como clase baja o media baja.
El fin del modelo tradicional de la clase media
Históricamente, la clase media argentina se definió por el acceso a la vivienda, un vehículo y el descanso estival. Sin embargo, Claudio Montiel, director de Zentrix, advirtió que esa estructura está en crisis debido al impacto de las políticas macroeconómicas actuales y la caída del consumo.
"El 55 por ciento de los encuestados se autopercibe como clase media baja o baja a partir del desgaste económico de la percepción en lo que puede gastar y eso se observa con el consumo en caída libre", detalló el consultor en diálogo con la prensa, vinculando este sentimiento directamente con la imposibilidad de planificar un receso veraniego.
La realidad cotidiana muestra que muchos ciudadanos optan por planes de cercanía, como visitas a parques o espacios públicos, para evitar los gastos que implica una salida recreativa tradicional. El ocio se ha convertido, para casi la mitad de la población, en un lujo inalcanzable.
Pluriempleo y el impacto en las pymes
Uno de los factores que más inciden en el malestar social es la necesidad de sostener múltiples trabajos para llegar a fin de mes. Este fenómeno, conocido como pluriempleo, no solo agota físicamente a los trabajadores, sino que impide el disfrute del tiempo libre por la dependencia absoluta de cada ingreso.
"Lo que observamos es el fenómeno del pluriempleo, situación que hace muy difícil desprenderse de esos ingresos para ir un fin de semana a algún lugar para distraerse con la familia", explicó Montiel. Para el especialista, la figura del trabajador con un solo empleo que llega a cubrir todas sus necesidades es hoy una excepción.
A este escenario se suma una preocupación por el tejido productivo. El informe señala que ya cerraron 18.000 pymes en todo el país, un dato que impacta directamente en el empleo y la estabilidad económica de los sectores que tradicionalmente impulsan el turismo interno.
El contraste entre la macro y la microeconomía
Si bien el análisis reconoce que el Gobierno nacional logró encauzar ciertos desequilibrios técnicos a nivel macroeconómico, la brecha con la economía real de los hogares sigue siendo profunda. La falta de recuperación en el bolsillo de los asalariados genera una sensación de incertidumbre similar a otras épocas de crisis histórica.
Montiel alertó que, de no mediar una recuperación del consumo interno, el malestar social podría profundizarse. "Si seguimos en este ritmo será muy difícil revertir este malestar que hay en gran parte de la sociedad", concluyó, subrayando la necesidad de que la estabilidad de los indicadores oficiales se traduzca, finalmente, en una mejora para el ciudadano común.


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