Levantar una vivienda en la región ha dejado de ser una misión imposible marcada por la hiperinflación de años anteriores para convertirse en un desafío de costos estables pero elevados. Al cierre del último año, los indicadores económicos del sector ladrillero en el Gran Rosario mostraron una foto clara: los precios siguen subiendo, pero a un ritmo mucho más moderado que en ciclos previos.
Valores de referencia para el metro cuadrado
Según los últimos relevamientos oficiales correspondientes a diciembre, el costo del metro cuadrado de construcción en la ciudad y sus alrededores alcanzó los $851.568. Este valor representa un incremento mensual del 1,2%, una cifra que consolida la tendencia de desaceleración en la escalada de precios que caracterizó a todo el 2025.
Para quienes proyectan iniciar una obra, la traducción de estos números al presupuesto real es directa. Una vivienda unifamiliar estándar, calculada sobre una superficie de casi 70 metros cuadrados, demanda hoy una inversión que ronda los 60 millones de pesos. Es importante destacar que este cálculo contempla materiales, mano de obra y gastos generales, pero excluye el valor del terreno, cuyo precio varía drásticamente según la ubicación.
Materiales vs. Mano de obra: qué subió más
El análisis de los costos desagregados muestra que no todos los ítems del presupuesto se movieron a la misma velocidad. Durante el último año, los materiales lideraron los aumentos con un alza acumulada cercana al 23%. Dentro de este rubro, productos específicos como las impermeabilizaciones y los revoques finos registraron los picos más altos en el último mes.
Por otro lado, la mano de obra mostró un comportamiento más contenido, con un ajuste anual del 16%, mientras que los gastos generales acompañaron con un 18%. Esta dispersión de precios obliga a los desarrolladores y particulares a afinar el lápiz en la etapa de acopio de materiales, donde se concentra la mayor presión inflacionaria.
Un año de estabilidad relativa
El dato más relevante para el mercado inmobiliario local es la comparación interanual. El 2025 cerró con un aumento general del costo de construcción inferior al 20%, un escenario de estabilidad de precios inédito en los últimos tiempos si se lo compara con el vertiginoso 2024. Aunque construir sigue siendo costoso en términos nominales, la previsibilidad ha retornado a las planillas de cálculo, permitiendo a las familias y a los inversores proyectar obras con menor incertidumbre financiera.

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