Es Tiempo de Viajar, Hoy Países Bajos – Última Parte

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La semana pasada hicimos una recorrida general por Ámsterdam y sus alrededores. Hoy visitamos otras ciudades importantes de éste lindo país que tuvimos oportunidad de conocer. Seguí con nosotros que ya empezamos.

 

Nuestro recorrido sigue y partimos hacia La Haya, no muy lejos de Ámsterdam.

Den Haag (como se la conoce por acá) es la tercera ciudad en importancia, detrás de Ámsterdam y Róterdam, capital administrativa del país, sede de la realeza neerlandesa, del Tribunal Internacional de Justicia, de la Corte Penal Internacional (donde juzga crímenes de guerra o genocidios), de embajadas extranjeras y de Europol, la central de policía internacional europea. Una ciudad de mucho interés.

La Haya ya se menciona por primera vez con el nombre de Hage Die en un documento de 1242. En el siglo XV, se usó des Graven hage que significa "recinto privado o cotos de caza". Hoy ese nombre sólo se usa en algunos certificados de nacimiento y matrimonio, pero la ciudad utiliza Den Haag en todas sus comunicaciones.

Debido a su historia, el casco antiguo de la ciudad se diferencia otras ciudades cercanas como Leiden o Delft ya que no tiene una parte vieja estrecha, bordeada por canales y murallas, pero si tiene calles pequeñas en el centro de la ciudad que datan de fines de la Edad Media. Las avenidas amplias se ubican en zonas donde residen residencias lujosas del siglo XVIII construidas para diplomáticos y familias ricas. A partir de 1850, el gobierno desempeñó un papel importante en la sociedad y en La Haya se construyeron calles específicamente para el gran número de funcionarios empleados en el gobierno del país y para los neerlandeses que se retiraron de la administración.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Royal Air Force inglesa bombardeó por error un barrio en busca de una instalación de cohetes V2 alemán. Por errores de navegación, las bombas cayeron sobre una parte densamente poblada de la ciudad, matando a 511 personas inocentes. Hasta el día de hoy se pueden ver los restos de los bombardeos.

La Haya cuenta con varios sitios para conocer y siempre existe rivalidad con Ámsterdam, para mostrar cuál de las dos es más visitada o cual tiene mejores comodidad.

Uno de los lugares a visitar es Binnenhof, un complejo de edificios gubernamentales que alberga la sede de Estados Generales de Países Bajos, el Ministerio de Asuntos Generales y la oficina del Primer Ministro. En su interior se encuentra la Sala de los Caballeros conocida como Ridderzaal, un lindo edificio con dos grandes torreones. Al día de hoy el Ridderzaal, además de monumento turístico, se utiliza para ceremonias solemnes o recepción de dignatarios extranjeros.

Este complejo edilicio se construyó en el siglo XIII y en un principio sirvió como residencia de los condes de Holanda, convirtiéndose en centro político del país en 1584. Binnenhof es la sede parlamentaria más antigua del mundo.

Acá es común ver a ministros circular en bicicleta por la ciudad. Y desde éste lugar el rey siempre inicia la temporada parlamentara con un discurso. Frente a la entrada principal hay una estatua de Guillermo II custodiando el Ridderzaal, el sitio de los discursos.

Estuvimos ahí y la panorámica desde el Manantial de la Corte es bonita.

Justo frente al complejo hay un parque, lleno de patos, donde los fines de semana se desarrollan ferias artesanales y aunque no lo creas, encontramos un carro que vendía ricas empanadas argentinas. Sus dueñas, una chica argentina y una holandesa con una sonrisa permanente nos atendieron con mucho placer.

Junto al complejo está el Museo Mauritshuis, con obras de Rubens y donde descubrirás “La lección de anatomía de Nicolaes Tulp” de Rembrandt y “La joven de la perla” de Vermeer (pero te pongas loco, porque si no entras al museo, a esa imagen la vas a ver en todo el país hasta el cansancio).

La ciudad tiene su encanto. Con museos, palacios y playas.

Otro lugar para visitar es la Grote Kerk, conocida como iglesia de San Jaime, un edificio religioso protestante de los siglos XV y XVI, con una torre de seis caras, de 100 metros de altura, una de las más altas de los Países Bajos. En su interior hay un púlpito tallado del 1550, escudos y nombres de los caballeros de la Orden Vellocino de Oro y enormes vitrales. Por otra parte, gracias a su acústica en el templo se organizan conciertos y recitales de música.

Frente a esta espectacular iglesia se ubica el Groenmarkt una calle que se remonta a la Edad Media allí se celebraba un mercado diario de verduras, donde la carretera desde Scheveningen hacia Delft y desde Monster hacia Leiden pasaban por aquí. En 1972, se demolieron todos los edificios cercanos, excepto el ayuntamiento, para dar paso a una sala de reuniones con un centro de información.

En 1996 se sustituyó por una colorida tienda que encaja mejor en el entorno histórico. Se le dio el nombre de Tarro de Caramelos. Hoy se ubican cafeterías y sitios de juegos.

Una linda manera de conocer Países Bajos, sin moverte mucho es visitar Madurodam. Considerada  la ciudad más pequeña del mundo y no es más que una recreación de 60.000 m2 de los  lugares más emblemáticos del país, en miniatura. El sitio se encuentra en el bosque Scheveningen y sobre las calles de esta diminuta urbe hay copias exactas de los monumentos y atractivos más importantes de los Países Bajos, en escala de 1:25. También podes dar una vuelta por The Passage, la galería comercial más antigua del país o porque no visitar los Hogfes que son antiguas casas de beneficencia que se solían construir en los patios interiores para que viviesen las personas desfavorecidas, sobre todo mujeres mayores. Detrás de las lujosas fachadas de las casas de las personas más pudientes, se esconden patios encantadores con jardines por descubrir. Se calcula que hay más de 100 Hogfes en La Haya.

En nuestro camino a Rotterdam pasamos por la ciudad de Delft que tiene unos 750 años de antigüedad que durante mucho tiempo fue centro de arte y ciencia. Con la creación de la Compañía de Indias Orientales en 1602, se convirtió en centro comercial ya que muy conocida por su producción de cerámica azul y blanca, inspirada en las porcelanas importadas de China a partir del siglo XVII.

La vida en Delft pasa por la Plaza del Mercado, una de las más grandes de Europa y de las más bonitas del país. Construida en el siglo XIII, no solo era conocida por su tamaño sino por ser el lugar donde se llevaba a cabo las ejecuciones. Acá cada fin de semana se levanta un mercado que da placer visitarlo.

 Y justamente en éste sitio el Stadhuis (Ayuntamiento) que aún conserva los detalles de sus anteriores construcciones (ya que se reconstruyó varias veces), como la torre gótica conocida como Het Steen, decorada con esculturas y sus numerosos postigos de las ventanas de color rojo intenso. Se puede visitar su interior que fue una antigua cárcel y podes ver una interesante colección de antiguos dispositivos de tortura.

También está la Oude Kerk o Iglesia Vieja, que data del 1056, pero su campanario fue construido en 1246. Es una pintoresca iglesia que muestra su torre del campanario que tiene 75 mts de altura, con una inclinación hacia adelante (típico de Países Bajos).

Si existe una Iglesia Vieja, también existe una Iglesia Nueva o Niuewe Kerk, del año 1496.

Es decir existe una diferencia de 200 años entre una y otra y el campanario de ésta es el segundo más alto de Países Bajos con 108 mts de alto. La leyenda cuenta que se decidió construir el templo en la plaza del mercado, por qué un mendigo tuvo una visión en la que se le aparecía una iglesia de oro con una torre muy alta, con la reina sentada en un trono. Como sea, en el interior de la iglesia están enterrados miembros de la realeza holandesa, entre ellos el mausoleo de Orange-Nassau, la cripta de la familia real.

Podes subir a la torre y tomar fotos de al ciudad, tenes que subir 376 escalones estrechos y empinados, algo no recomendable para quien sufre de vértigo y claustrofobia.

Otro lugar para visitar es Prinsenhof, un antiguo monasterio del 1400 que se convirtió en residencia privada en el 1600. Lo que tiene de particular este lugar es que ésta fue la residencia de William de Orange, uno de los personajes más importantes y donde sería asesinado en 1584. Los agujeros de bala aún son visibles en la pared.

 

Rotterdam

Después de pasar por La Haya para juntarnos con Máxima, el Guille y las nenas a morfar bizcochitos de grasa y choripanes con salsa chimichurri, seguimos viaje hasta Rotterdam que ya era famosa en el siglo XIII. La ciudad jugó un papel crucial en la historia del país como importante centro de comercio y navegación que le valió convertirse en un puerto importante debido a su ubicación estratégica entre el río y el Mar del Norte.

Para el nombre de la ciudad no se esmeraron demasiado, Rotterdam significa “Represa sobre el río Rotte”, rio afluente principal de miles de kilómetros de canales usados para paseos y deportes acuáticos, pero principalmente para cultivos.

A lo largo de las rutas, al entrar a cada pequeño pueblo y en la puerta de cada casa (en las afueras de la ciudad) siempre habrá un canal cercano y por eso se entiende lo verde del paisaje que se pierde hasta el infinito. Por las dudas te aviso que si venís a vivir acá y volves a tu casa medio borracho, después de una noche de juerga, no vayas a caerte a uno de los canales.

El puerto de Rotterdam es el más grande de Europa y por eso la ciudad se convirtió en motor industrial del país, por ese motivo el 14 de mayo de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Aérea Alemana (Lufwaffe) la devastó en solo 15 minutos. Por eso en varios sectores de la ciudad hay luces rojas en el pavimento que muestran el lugar exacto donde cayeron las bombas. Las luces tienen una señal de fuego con la silueta de un avión, una persona y una casa en llamas, que las distingue de otras iluminaciones. La última luz colocada en el círculo de 12 km fue en 2019, a 70 años del bombardeo. Con el tiempo se reconstruyó de sus cenizas y muchos edificios son réplicas exactas de los originales, pero también construyeron innovadoras edificaciones que la posicionaron como la ciudad más creativa del mundo.

En Rotterdam se aprovecha todo el espacio y sus construcciones son llamativas, como el Markthal, un mercado cubierto con una impresionante cúpula decorada con coloridos murales y combina 228 apartamentos, un mercado con 460 puestos (adentro y afuera) y la mayor obra de arte del mundo en su techo, compuesta de paneles de aluminio. Se la conoce como La Capilla Sixtina de Rotterdam y es el corazón de la ciudad, porque todos vienen a comer delicias internacionales y nosotros no fuimos la excepción. Alguna degustación se encuentra siempre, pero sobre todo de quesos que están ahí a la espera de ser probados (habito que trajimos desde Ámsterdam, donde siempre nos metíamos en salones de ventas, solo para probar quesos gratis).

En los puestos que están afuera se encuentran cosas baratas, desde comidas hasta ropa y a medida que se acerca la hora de cierre, esos precios bajan.


Otra de las locuras de la ciudad son la Kubuswoningen o las Casas Cubo, construidas en 1978 y son 38 casas cúbicas y 2 supercubos inclinados a 45 grados y en todas se puede vivir. El arquitecto, Piet Blom  las diseñó como árboles y entre todas forman un bosque. Justo detrás las Casas Cubo hay un edificio muy peculiar ya que por su forma se lo conoce como Edificio Lápiz. Una locura.

Un sitio a visitar es el Zoo de Rotterdam, cuya historia se remonta a 1855, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de Europa. Abrió sus puertas en su ubicación actual en 1940 y se destaca por sus esfuerzos en conservación y la variedad de especies, con gran espacio para todos ellos, desde el panda rojo, hasta osos polares y gorilas, además de su el Oceanium, que muestra la vida marina e incluye un túnel marino. El Diergaarde Blijdorp es una linda atracción en la ciudad.


Con respecto a visita a centros religiosos, te cuento que la Grote of Sint-Laurenskerk o Catedral de San Lorenzo fue construida en 1449 como la iglesia católica principal de la ciudad. Al principio no contaba con una torre y un arroyo separaba el campanario del edificio principal. A mediados del siglo XVI pasó a manos protestantes y la decoración católica fue eliminada. Se rellenó el arroyo, se amplió el campanario y se conectó con el edificio principal. Si bien sufrió daños durante los bombardeos nazis, fue restaurada de manera fiel y mantuvo la estructura original de estilo gótico.

Por supuesto, conducir en la ciudad es complicado por la infinidad de calles que se cruzan, los coches de distintos tamaños, el tranvía que se te pega y te toca la campana para que te muevas, las motos (que no son tantas como en Buenos Aires) pero son audaces y por supuesto las bicicletas. Esas son muchísimas. Todas de distintas formas y tamaños, a pedales, eléctricas, con carro atrás para cargar cosas y chicos o con carro adelante para cumplir el mismo propósito. Mi imaginación vuela y de pronto aparece Palito Ortega en bicicleta cantando:

“De chico yo quise ser un cantante de bolero
Pero yo me equivoqué y aquí estoy de tintorero

Yo me equivoqué, yo me equivoqué
Cuídese compadre pa' que no le pase a usted”

Cuando mi imaginación se normaliza, el semáforo se pone en verde, el tranvía me toca la campanita, los coches me tocan bocina y las bicicletas insisten con el Ring, Ring de sus campanitas para que me mueva y yo vuelvo a la normalidad.

Es en esos momentos que aparece el gran Lionel y les dice a todos: “¿Qué mirás, bobo? Andá pa'lla, bobo”

Y llueve. Siempre llueve.

Y si deja de llover un rato y sale el sol, no te preocupes, durará poco y volverá a llover.

Para terminar no podes dejar pasar el Kapsalon (no confundir con Causalon que eran esos supositorios que se usaban para bajar la fiebre) en holandés significa Peluquería y en realidad es un invento de un peluquero que se convirtió en nombre de comida callejera y es solo una papa grande cubierta con carne, queso gouda fundido, ensalada y salsa.



En este viaje pudimos visitar otras dos ciudades importantes: Eindhoven y Groninga.

En el primero te cuento que La Segunda Guerra Mundial destruyó parte de la ciudad y la reconstrucción dejó pocos sitios históricos. Ya para la posguerra se estudiaron planes de renovación a base de rascacielos, algunos de los cuales fueron implementados. A partir de esa fecha, con la instalación de la Empresa Philips, la ciudad creció.

Aca está el Philips Museum, un lugar imprescindible para los amantes de la tecnología, que te ofrece un viaje fascinante a través de más de 130 años de historia de la empresa: Desde la invención de la lámpara incandescente y la innovación en el campo de la radiografía hasta el lanzamiento del primer TV en color.

Por su parte, Groninga, la ciudad más al norte del país, se caracteriza por ser una ciudad histórica con corazón estudiantil. Y por la distancia con la capital, recibe poco turismo. Su universidad, Rijksuniversiteit Groningen, creada en 1614, es la segunda del país en antigüedad. Su Iglesia de San Martín, símbolo indiscutible de Groninga es una iglesia gótica del siglo XIII protestante. Si tenes oportunidad de subir a la torre vas a poder disfrutar de una hermosa panorámica de la ciudad.

Para volver a Ámsterdam, un recorrido de 200 km, tomamos la ruta A7 que inicia en Groninga, cruza la represa Afsluitdijk, que tiene una longitud de 32 km, ancho de 90 m, una altura de 7 m sobre el mar y separa el mar de IJsselmeer. Una asombrosa obra de ingeniería que se diseñó en 1891y en 1920 comenzó la primera parte de las obras, con islas artificiales en su extenso recorrido. Esta ruta, al llegar a Ámsterdam, se convierte en parte del anillo de circunvalación de la ciudad, para luego continuar hasta Bélgica.

Pero hasta acá llegamos hoy con Países Bajos.

Un maravilloso país que vale la pena conocer en algún momento que visites Europa. La semana que viene recorreremos Bélgica y posteriormente Luxemburgo. Los esperamos.


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