
La transferencia del mediocampista paraguayo a Querétaro de México sufrió complicaciones burocráticas, obligando al jugador a sumarse a los entrenamientos bajo las órdenes de Jorge Almirón.
El mercado de pases de Rosario Central sumó un foco de incertidumbre inesperado en las últimas horas. La transferencia del volante paraguayo Enzo Giménez a Querétaro de México, que en el campamento auriazul se daba prácticamente por descontada la semana pasada, experimentó un marcado estancamiento debido a diferencias en los términos formales del contrato entre los clubes y el entorno del futbolista. Esta situación obligó al mediocampista a presentarse en el inicio de la pretemporada en el predio que la institución posee en la localidad de Arroyo Seco.
La planificación original trazada por la secretaría técnica y el cuerpo técnico contemplaba un inicio de actividades sin la presencia del exjugador de Cerro Porteño, entendiendo que restaban detalles menores para sellar su desvinculación definitiva. Sin embargo, ante las trabas surgidas en la negociación transnacional, Giménez formó parte de las primeras jornadas de entrenamiento en doble turno. Los agentes que intervienen en la operación aseguran que las conversaciones con el elenco mexicano se mantienen vigentes, aunque reconocen que el margen de resolución podría extenderse más de lo previsto originalmente.
Las razones detrás de la parálisis en la negociación con México
La complejidad de la operación radica en la división de los derechos económicos del futbolista. Rosario Central ostenta el 50% de la ficha del jugador paraguayo, quien lleva un año y medio vistiendo la camiseta de la entidad de Arroyito. El propósito de la comisión directiva comandada por Gonzalo Belloso es transferir la totalidad de ese porcentaje para generar un ingreso de capital genuino, mientras que el club azteca busca pulir ciertas cláusulas de rescisión y variables por objetivos que demoraron la firma del vínculo por tres temporadas que ya estaba preacordado con el profesional.
Para Enzo Giménez, el traspaso al fútbol de la Liga MX representa un salto financiero de magnitud sustancial, con una remuneración neta considerablemente superior a la que percibe actualmente en el fútbol argentino. No obstante, las discrepancias en los plazos de pago entre las instituciones financieras involucradas generaron un bache administrativo que paralizó el envío de los contratos definitivos. Desde los despachos del Gigante de Arroyito advierten que la venta no se encuentra caída de forma irreversible, pero admiten que el escenario varió de una salida inminente a una etapa de tensa espera.
Las urgencias financieras de Arroyito y el vacío que dejó Alejo Veliz
La necesidad de concretar transferencias es un imperativo de corto plazo para Rosario Central, aunque en la tesorería de la institución reconocen que el monto de la posible venta de Giménez no representa la solución definitiva a los desequilibrios presupuestarios actuales. El club precisa generar divisas de manera urgente para afrontar los compromisos corrientes y, fundamentalmente, para disponer del flujo de caja necesario que exige el mercado de pases internacional a la hora de incorporar futbolistas de jerarquía probada.
El principal dolor de cabeza para el entrenador Jorge Almirón radica en la reconfiguración del bloque ofensivo. El plantel sufrió una baja de peso específico determinante con la salida del delantero centro Alejo Veliz, quien interrumpió su ciclo en la institución para incorporarse a Bahía de Brasil. La partida del atacante dejó un vacío difícil de disimular en la estructura titular, transformando la búsqueda de un centrodelantero de referencia en la prioridad absoluta y excluyente de este receso invernal para el cuerpo técnico canalla.
Los puestos a reforzar y el acotado margen hacia el debut oficial
Además de la urgencia por hallar un reemplazante para Veliz, la dirigencia auriazul trabaja en dos frentes específicos del mercado. Almirón solicitó formalmente el arribo de un extremo que se desempeñe por la banda derecha para aportar desequilibrio individual en el uno contra uno, un perfil de juego que escaseó en el último semestre. Asimismo, se busca un arquero de experiencia que acepte el desafío de competir por el puesto y transformarse en una alternativa confiable para Jeremías Ledesma, el titular indiscutido bajo los tres palos.
El factor tiempo es el rival más complejo que enfrenta Rosario Central en esta etapa de preparación física y futbolística. Tras un período de 28 días de descanso, el plantel dispondrá de apenas 25 jornadas de pretemporada antes del estreno oficial. Las exigencias del calendario determinan que el debut en el torneo Clausura se producirá el jueves 23 de julio, ocasión en la que el conjunto rosarino deberá trasladarse a la provincia de Córdoba para enfrentar en condición de visitante al vigente campeón, Belgrano, un inicio de alta complejidad que no dará margen para la adaptación.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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