
El enviado especial de Naciones Unidas impulsa una nueva ronda de contactos políticos en un escenario marcado por recientes ataques cruzados con cohetes y drones en la región.
Escalada de ataques en zonas civiles traban el proceso político
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) intensificó sus gestiones diplomáticas para reactivar los canales de diálogo en el conflicto del Sáhara Occidental, en un intento por sentar a las partes en una mesa de negociación. El enviado personal del secretario general para la región, Staffan de Mistura, lidera estas aproximaciones políticas que chocan de forma directa con un sensible agravamiento de las hostilidades sobre el terreno entre el Ejército de Marruecos y el Frente Polisario.
La preocupación internacional creció tras confirmarse un ataque con proyectiles perpetrado por las fuerzas del Frente Polisario contra posiciones e infraestructura militar marroquí en las afueras de la ciudad de Esmara.
Ante este panorama, la representación de la ONU ratificó de manera formal que este contexto requiere una apertura inmediata de conversaciones políticas estables antes de que la dinámica armada destruya la viabilidad de los planes de paz vigentes. Desde Nueva York emitieron comunicados donde se advierte que la persistencia de incidentes de artillería imposibilita generar el clima de confianza mínima indispensable que demandan las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Posiciones cruzadas y bloques diplomáticos inflexibles
El nudo central de las negociaciones radica en que los dos actores principales mantienen visiones completamente opuestas sobre el destino del territorio, el cual representa la última colonia de la era postcolonial en África sin una autonomía política definida. El Reino de Marruecos defiende su propuesta de otorgar un régimen de autonomía limitada bajo su estricta soberanía nacional, un plan que cuenta con respaldos explícitos de potencias globales y apoyos en el Consejo de Seguridad.
Por su parte, la dirigencia del Frente Polisario rechaza de plano la alternativa autonómica marroquí y exige la implementación efectiva del histórico referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui.
"El enviado especial subraya que este es un momento para el diálogo y las negociaciones, no para la escalada militar. Esos ataques destacan la urgente necesidad de volver al alto el fuego y negociar una solución política duradera y mutuamente aceptable", señalaron desde la vocería del secretario general de la ONU.
Impacto geopolítico y riesgo de crisis en el norte de África
El conflicto fronterizo excede las líneas divisorias del desierto y repercute de forma directa en el equilibrio estratégico del Magreb, consolidando la ruptura diplomática entre Marruecos y Argelia.
Las repercusiones de la reactivación de los combates —iniciada formalmente tras la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020— impactan de lleno en las rutas comerciales terrestres e introducen variables de riesgo para el sector marítimo y pesquero.
La comunidad internacional observa con alarma la modernización del equipamiento militar desplegado en la zona, donde la incorporación de drones de vigilancia y ataque por parte de Marruecos transformó la guerra asimétrica tradicional. El Frente Polisario elevó denuncias ante el Consejo de Seguridad por supuestos bombardeos aéreos contra objetivos civiles y caravanas comerciales, un argumento que el mando militar marroquí rechaza al catalogar sus operaciones como acciones legítimas de defensa de su integridad territorial.
De acuerdo con información difundida por: France 24

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