Martín Guzmán: "Con este modelo económico no van a mejorar ni el empleo ni los ingresos"

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PortadaEl exministro de Economía advirtió que el esquema actual carece de capacidad para generar un desarrollo sostenible, cuestionó el diseño del RIGI y señaló que el ajuste fiscal impulsado por Luis Caputo es insuficiente para reactivar la actividad.

El exministro de Economía, Martín Guzmán, lanzó una dura crítica al programa económico del gobierno de Javier Milei, al afirmar que el modelo vigente ha demostrado incapacidad para trasladar el crecimiento de los indicadores macroeconómicos al bienestar cotidiano de los trabajadores. En declaraciones recientes, el exfuncionario advirtió que bajo las condiciones actuales no se observarán mejoras sustanciales ni en los niveles de empleo ni en el poder adquisitivo de los ingresos reales, dos de los pilares que, según su visión, resultan indispensables para que un proceso de recuperación sea considerado exitoso.

Guzmán sostuvo que la gestión económica actual prioriza variables financieras por sobre la economía real. "Con este modelo económico no van a mejorar ni el empleo ni los ingresos", sentenció, al tiempo que remarcó que, si bien se han registrado algunos indicadores de crecimiento en sectores aislados, estos no poseen el derrame necesario para transformar la estructura productiva nacional. Para el exjefe del Palacio de Hacienda, el diagnóstico es claro: el diseño actual está orientado a un esquema de estabilización que, lejos de sentar las bases para un desarrollo a largo plazo, acentúa la brecha de desigualdad y profundiza la recesión en el consumo interno.

Críticas al RIGI y la desconfianza sobre la inversión externa

Uno de los puntos centrales del análisis de Guzmán giró en torno al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las herramientas legislativas clave del Ejecutivo para atraer capitales extranjeros. El exministro cuestionó duramente su diseño, al considerar que los beneficios otorgados no garantizan una integración real con la cadena de valor local ni una creación significativa de puestos de trabajo de alta calidad. Según su perspectiva, el régimen corre el riesgo de convertirse en un sistema de extracción de recursos sin contrapartidas productivas que fortalezcan el tejido industrial argentino.

"El diseño del RIGI es deficiente y no apunta a los problemas reales de nuestra economía", argumentó Guzmán, quien hizo hincapié en la necesidad de que las inversiones extranjeras tengan un componente de desarrollo tecnológico y generación de empleo local. En este sentido, advirtió que la escasa llegada de capitales de riesgo se debe, en gran medida, a la falta de previsibilidad y a la inconsistencia del programa económico global. Para el exministro, no basta con ofrecer beneficios fiscales extraordinarios si no se cuenta con un marco macroeconómico estable que permita a los inversores proyectar retornos en un entorno predecible y orientado a la producción.

El equilibrio fiscal como eje insuficiente de la gestión Caputo

La mirada de Guzmán también se posó sobre el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo. Si bien el exministro reconoció que el equilibrio fiscal es un objetivo deseable para cualquier gestión, fue categórico al señalar que dicho objetivo, tomado como una meta aislada y única, resulta insuficiente para traccionar el crecimiento. "El equilibrio fiscal, por sí solo, no alcanza para impulsar un desarrollo sostenido", enfatizó, cuestionando la metodología del ajuste que ha recaído, mayoritariamente, sobre la obra pública, las jubilaciones y los subsidios al transporte y la energía, afectando la demanda agregada.

La lectura del exfuncionario es que la política de "motosierra" ha generado una contracción de la economía real que neutraliza cualquier intento de rebote. "No se puede construir un futuro con un Estado ausente en áreas que son estratégicas para la competitividad", añadió. Según su análisis, el equilibrio fiscal es, en el mejor de los casos, un punto de partida necesario para generar confianza en los mercados financieros, pero dista mucho de ser una política de crecimiento. Sin una estrategia clara de impulso a la producción, los dólares que el gobierno busca atraer permanecerán en el terreno de la especulación financiera, lejos del desarrollo industrial que Argentina necesita para mejorar sus indicadores sociales.

Desafíos estructurales y el futuro de la economía nacional

El planteo de Martín Guzmán no se limitó únicamente a la coyuntura, sino que planteó interrogantes sobre el futuro del empleo en Argentina. La falta de una política industrial activa, sumada a la desregulación de sectores clave, ha generado, a su entender, una precarización laboral que se vuelve estructural. "Si no hay una política pública que incentive el trabajo registrado y la formación, los ingresos seguirán perdiendo contra la inflación", advirtió, desafiando la narrativa oficialista que sostiene que el mercado, por sí solo, logrará equilibrar los salarios una vez que la inflación alcance valores mínimos.

La postura del exministro refleja una diferencia de modelo fundamental con el equipo económico de La Libertad Avanza. Mientras el Gobierno apuesta a la desregulación total y al libre mercado como los motores del crecimiento, Guzmán aboga por un Estado presente que oriente los recursos hacia sectores estratégicos y proteja el poder adquisitivo de la población como motor fundamental de la economía. El debate, lejos de ser solo técnico, pone en juego las bases sobre las cuales se pretende reconstruir una economía que, tras años de estancamiento, busca definir su rumbo entre la ortodoxia del ajuste y la intervención estatal.

Finalmente, Guzmán instó a reflexionar sobre la sostenibilidad política del modelo. Advirtió que, en la medida en que la recuperación económica no alcance a los sectores medios y bajos, la legitimidad de las reformas se verá tensionada por el conflicto social. La historia argentina ha demostrado, según el exfuncionario, que ningún plan de estabilización es duradero si su éxito se mide solo en las pizarras de los mercados bursátiles y no en los niveles de consumo de la economía de a pie. Con este balance, el exministro volvió a posicionarse como una de las voces críticas más técnicas dentro de la oposición, señalando las contradicciones de un gobierno que, al buscar el déficit cero, parece estar hipotecando sus posibilidades de crecimiento real.



De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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