La actividad del sector acumuló una fuerte caída en el inicio del año y los empresarios exigen un rol más activo de la conducción industrial frente a la apertura de importaciones.La recesión económica consolidó un escenario de asimetrías profundas en el entramado productivo argentino. Mientras la explotación de recursos no convencionales en Vaca Muerta y la reactivación del sector agropecuario muestran índices de crecimiento sostenido, la industria metalúrgica nacional no logra subirse a esa dinámica y profundiza su parálisis. Ante esta encrucijada, los empresarios de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del sector comenzaron a coordinar reclamos formales para exigirle a la Unión Industrial Argentina (UIA) un posicionamiento más firme en defensa de la producción local y una reacción institucional ante la pérdida de competitividad interna.
El impacto de la recesión en las pymes fabriles
El entramado metalúrgico, considerado históricamente como el termómetro de la actividad industrial por su rol de proveedor de insumos para la construcción, la energía y el transporte, atraviesa uno de los períodos más complejos de la última década. La combinación de una drástica caída del consumo interno, el freno total en la obra pública y la devaluación generó un desplome que ya se traduce en suspensiones, esquemas de jornadas reducidas y la acelerada pérdida de puestos de trabajo calificados en los principales polos industriales del país, como el Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
A diferencia de crisis anteriores, el elemento distintivo de la coyuntura actual es que los sectores considerados "motores" de la economía no derraman su reactivación hacia los proveedores locales. Las petroleras y las grandes compañías operadoras de la cuenca neuquina optan de forma creciente por abastecerse mediante la compra de bienes e insumos en el exterior. Esta tendencia se vio favorecida por la combinación de un dólar oficial con microdevaluaciones diarias controladas, la eliminación de trabas burocráticas para la importación y la reducción de aranceles implementada por el Gobierno nacional para agilizar el ingreso de bienes de capital.
Esta brecha de costos deja a los talleres y fábricas nacionales en una situación de extrema vulnerabilidad. Los industriales locales argumentan que competir en igualdad de condiciones resulta imposible debido a una estructura de costos internos distorsionada por la alta presión impositiva en los tres niveles del Estado, los incrementos generalizados en las tarifas de energía mayorista (gas y electricidad) y los costos de la logística terrestre, que en Argentina duplican los promedios de la región.
Tensión interna y reclamos hacia la conducción de la UIA
La acumulación de meses en terreno negativo generó una fuerte interna dentro de las cámaras que integran la UIA. Sectores vinculados a las pymes metalúrgicas acusan a la actual conducción de la entidad fabril de mantener una postura excesivamente dialoguista y pasiva frente a las políticas oficiales de apertura comercial, las cuales consideran que promueven una desindustrialización encubierta. El descontento radica en que las declaraciones públicas de la central industrial se centraron de manera prioritaria en celebrar las reformas laborales y fiscales de largo plazo, dejando de lado la urgencia de la agenda diaria de las fábricas que cierran sus puertas.
"La dirigencia de la UIA parece representar los intereses de un grupo selecto de grandes corporaciones exportadoras y no la realidad de las miles de pymes que sostienen el empleo en el territorio", señalaron fuentes empresariales de la provincia de Santa Fe, uno de los núcleos metalmecánicos más afectados por la parálisis de la maquinaria agrícola. La exigencia concreta hacia la conducción nacional de la central es el diseño urgente de un plan de contingencia que plantee al Poder Ejecutivo la necesidad de resguardar el valor agregado local mediante un esquema de administración del comercio exterior.
La preocupación central se enfoca en el mediano plazo. Los dirigentes de las cámaras metalúrgicas advierten que la destrucción del tejido industrial pyme es un proceso veloz, pero su reconstrucción posterior demanda años de inversión y capacitación. Si las empresas pierden sus ingenieros y operarios técnicos debido a los despidos, el país perderá la capacidad autónoma de proveer repuestos y servicios críticos, quedando en una situación de dependencia absoluta de los ciclos de abastecimiento internacional.
Cifras críticas y la brecha con los sectores dinámicos
Los indicadores estadísticos del primer cuatrimestre del año reflejan con claridad la magnitud de la crisis estructural y la distancia que separa a la industria manufacturera del sector extractivo. De acuerdo con los relevamientos de las cámaras sectoriales, la producción metalúrgica registró una contracción interanual que promedia el 15%, un retroceso que se profundiza en los rubros vinculados a la fabricación de maquinaria pesada, carrocerías y componentes para la construcción civil. El nivel de utilización de la capacidad instalada en los talleres industriales apenas supera el 45%, un registro que se ubica cerca de los mínimos históricos de la pandemia de 2020.
En contraste absoluto con este panorama, el sector de hidrocarburos en la cuenca de Vaca Muerta reporta incrementos mensuales en la producción de petróleo no convencional que rozan el 30% interanual, acompañados por niveles récord de perforación y fractura. Por su parte, la liquidación de divisas de las empresas agroexportadoras comenzó a normalizarse tras la superación de las sequías históricas, consolidando un flujo de ingresos que dinamiza los números macroeconómicos de la balanza comercial, pero sin impacto directo en la adquisición de sembradoras, cosechadoras o implementos nacionales.
El desplome metalúrgico se da en paralelo a récords de extracción en Vaca Muerta, lo que evidencia que el modelo de desarrollo actual prescinde de la cadena de valor local.
Esta dinámica de dos velocidades plantea un interrogante complejo sobre el perfil económico del país. Los industriales sostienen que el crecimiento basado exclusivamente en la exportación de materias primas y recursos primarios sin procesar genera divisas para el Banco Central, pero destruye el empleo registrado en los centros urbanos. Mientras una operación petrolera automatizada demanda mano de obra intensiva de manera temporal durante las fases de obra, las fábricas metalúrgicas representan el principal motor de empleo formal, calificado y estable en las economías regionales.
Perspectivas y el debate por la competitividad
El escenario hacia la segunda mitad del año no proyecta señales de alivio para el sector manufacturero si se mantienen las variables políticas y económicas vigentes. Las proyecciones de las empresas anticipan nuevas caídas en el nivel de empleo si el consumo interno no muestra signos claros de recuperación y si el Gobierno nacional avanza con la quita total de los regímenes de compre nacional en las licitaciones públicas de infraestructura y energía.
El debate de fondo se concentra en las condiciones de competitividad sistémica. Los empresarios pymes nucleados en las distintas cámaras metalúrgicas de las provincias coinciden en que no reclaman un proteccionismo absoluto ni subsidios estatales permanentes, sino una "cancha equilibrada" para poder competir con los productos importados, principalmente de origen asiático y brasileño.
La exigencia final hacia la UIA es que abandone la neutralidad y asuma un rol activo en la negociación de una reforma tributaria que elimine impuestos distorsivos, como el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios y las tasas municipales sobre la facturación bruta, además de esquemas de financiamiento productivo a tasas internacionales. Sin una reacción gremial empresaria contundente y un cambio de rumbo en las políticas de articulación entre el sector público y el privado, el riesgo inminente es que el proceso de reactivación de Vaca Muerta y el campo termine consolidando un modelo económico de enclave, con escaso valor agregado nacional y una base industrial severamente diezmada.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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