
El vicegobernador de Santa Cruz no logró imponerse en los comicios internos del comité de Río Gallegos, consolidando el liderazgo del sector alineado con el exintendente Roberto Giubetich.
El escenario político de Santa Cruz registró un fuerte cimbronazo institucional tras la difusión de los resultados oficiales de las elecciones internas de la Unión Cívica Radical (UCR). El actual vicegobernador de la provincia, Fabián Leguizamón, sufrió una dura derrota electoral en su intento por retomar el control del comité de la capital provincial, Río Gallegos. Este resultado no solo frena sus aspiraciones de liderazgo partidario inmediato, sino que además introduce un elemento de incertidumbre en el esquema de alianzas del frente gubernamental que encabeza el mandatario Claudio Vidal.
El proceso eleccionario interna del centenario partido concitó la atención de la militancia regional debido al peso de los nombres en disputa. Leguizamón, quien secunda a Vidal en el Poder Ejecutivo provincial bajo la estructura del frente Por Santa Cruz, buscaba consolidar una base de sustentación territorial propia dentro de su partido de origen. Sin embargo, el veredicto de las urnas favoreció de manera nítida a la lista opositora, referenciada en el sector tradicional de la UCR que conduce el exjefe comunal capitalino Roberto Giubetich.
El impacto de las urnas en el comité de Río Gallegos
El escrutinio definitivo de las mesas habilitadas en la capital santacruceña convalidó la victoria de la nómina encabezada por Daniela D'Amico, la candidata impulsada por el esquema de Giubetich y los sectores históricos del radicalismo orgánico. La ventaja obtenida por el oficialismo partidario local resultó irreversible para las aspiraciones del vicegobernador, cuya estrategia de campaña se había centrado en la necesidad de renovar las estructuras de conducción para sintonizarlas con el actual proceso político de la provincia.
La derrota electoral en Río Gallegos, el distrito electoral más populoso e influyente del territorio santacruceño, representa un serio revés para el despliegue territorial de Leguizamón. Desde su entorno confiaban en que el ejercicio del segundo cargo institucional más importante de la provincia funcionaría como un elemento de tracción natural para convencer a los afiliados radicales. No obstante, la estructura partidaria tradicional optó por mantener una línea de conducción distanciada de la actual gestión del Ejecutivo santacruceño.
"El resultado de esta jornada electoral ratifica que la identidad de la Unión Cívica Radical se defiende desde los valores históricos de sus comités y no desde los despachos gubernamentales oficiales", señalaron voceros del sector ganador tras confirmarse la tendencia irreversible de los sufragios. El mensaje de la militancia radical santacruceña evidenció un rechazo a los intentos de asimilación directa por parte del esquema político que comanda el gobernador Vidal desde diciembre pasado.
Una relación compleja con el frente gubernamental de Claudio Vidal
El desenlace de la interna radical añade un nuevo foco de tensión en la convivencia interna del frente Por Santa Cruz. La coalición de gobierno se caracteriza por una heterogeneidad ideológica que reúne a sectores del gremialismo petrolero, el peronismo disidente, el PRO y facciones del radicalismo. La postulación de Leguizamón buscaba precisamente erigirse como el puente definitivo para orgánica de la UCR a la mesa de decisiones del oficialismo provincial, un objetivo que ahora quedó formalmente postergado.
La conducción provincial del radicalismo, que mantiene una postura de autonomía crítica respecto de las medidas implementadas por Claudio Cruz, encuentra en este resultado un fuerte respaldo a su estrategia de preservación identitaria. Las comisiones técnicas de la UCR santacruceña vienen manifestando discrepancias puntuales con el Ejecutivo en materia de asignación de recursos coparticipables municipales y la orientación de las reformas administrativas del Estado provincial, diferencias que prometen profundizarse tras la victoria de la lista de Giubetich.
El escenario obliga al vicegobernador a recalibrar su posición en la Legislatura provincial, donde ejerce la presidencia del cuerpo. Sin el respaldo de la estructura formal de su partido en la capital, la capacidad de Leguizamón para cohesionar el voto de los legisladores de extracción radical alineados con el oficialismo podría verse afectada, abriendo un período de complejas negociaciones parlamentarias para asegurar la sanción de las leyes clave que demanda el Ejecutivo de Río Gallegos.
Antecedentes de una división estructural que condiciona el futuro
La fragmentación de la Unión Cívica Radical en Santa Cruz no constituye un fenómeno reciente, sino que hunde sus raíces en las estrategias electorales diseñadas para los comicios generales del año pasado. En aquella oportunidad, el partido se dividió entre quienes propiciaban la permanencia dentro de la alianza tradicional Cambia Santa Cruz y aquellos que, como Fabián Leguizamón, decidieron dar el salto hacia la nueva coalición liderada por el entonces dirigente petrolero Claudio Vidal para desplazar al kirchnerismo del poder tras tres décadas de hegemonía.
La victoria de la fórmula Vidal-Leguizamón convalidó en términos institucionales la apuesta del actual vicegobernador, pero abrió una profunda grieta con los sectores orgánicos de la UCR que permanecieron en la oposición bajo la conducción de figuras como Roxana Reyes. Los comicios internos de este domingo representaban la primera oportunidad formal para medir las fuerzas relativas de ambos sectores tras el reordenamiento del mapa político provincial, dejando una clara señal de resistencia de la base de afiliados tradicionales hacia el oficialismo actual.
Las proyecciones de cara al próximo turno electoral legislativo sugieren que el radicalismo santacruceño mantendrá su fisonomía de bloque independiente, lo que obligará al gobernador Vidal a redoblar esfuerzos para consolidar su propia fuerza territorial, el partido SER (Somos Energía para Renovar). Mientras tanto, el proceso de normalización de las autoridades del comité provincial de la UCR continuará su cronograma institucional, pero ya con la certeza de que el retorno de las máximas figuras del Gobierno al control formal de las estructuras partidarias ha quedado firmemente clausurado por el voto de los afiliados.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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