
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, encabezó una conferencia de prensa en el Estadio Azteca donde priorizó la resolución de conflictos diplomáticos, el éxito récord en la venta de tickets y las complicaciones migratorias que rodearon la organización del Mundial 2026.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, utilizó la tribuna del Media Center del Estadio Azteca para realizar un balance de gestión que trascendió lo meramente deportivo. Antes de atender las consultas de la prensa internacional, el máximo dirigente del organismo rector del fútbol mundial puso bajo la lupa tres ejes que tensionaron la previa de la competencia: la participación de la selección de Irán, la histórica demanda de tickets y los inconvenientes burocráticos derivados de la política migratoria de las tres sedes.
El caso Irán y la diplomacia deportiva
Uno de los puntos más sensibles abordados por el dirigente fue la presencia del seleccionado iraní en el torneo, cuya participación estuvo seriamente comprometida por el complejo escenario geopolítico. Infantino reivindicó su intervención personal como la pieza clave para destrabar el conflicto que amenazaba con dejar afuera a los asiáticos.
"Permítanme afirmar que me da mucho gusto lo de Irán. Fui a ver al equipo a Turquía en marzo de este año. En ese momento parecía imposible que pudiera venir al Mundial, y yo les prometí que los iba a traer. Si tenía que traerlos en un autobús desde Teherán, lo iba a desarrollar", confesó el titular de la FIFA ante la audiencia presente.
Para la entidad, la asistencia de Irán representa un triunfo de la diplomacia deportiva por sobre las barreras políticas. Infantino destacó que, si bien la organización no es una entidad gubernamental, el trabajo de coordinación con las administraciones de México, Estados Unidos y Canadá permitió garantizar la seguridad y el arribo del plantel, un desafío que, según admitió, escapaba a los procedimientos estándar de la federación.
Cifras récord: la venta de entradas en perspectiva
Más allá de las controversias políticas, el balance comercial arrojó resultados que superan cualquier antecedente histórico. El Mundial 2026 ha consolidado una demanda de tickets que la propia FIFA califica como inédita, obligando a los organizadores a ajustar sus proyecciones de capacidad en tiempo real.
"Hasta el día de hoy vendimos más de seis millones. Siempre hay entradas a la venta y reservamos un cupo para las naciones que clasifiquen a las instancias finales", detalló Infantino. El dato de mayor relevancia, sin embargo, radica en la intensidad de la demanda, la cual ha alcanzado niveles exponenciales en comparación con ediciones pasadas de la Copa del Mundo.
De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por la entidad, el interés del público triplicó las proyecciones más optimistas de los equipos de logística. "La demanda ha sido sin precedente, no por un poco, sino por mucho. Diez veces más que en otro Mundial", sentenció. Este fenómeno obliga a la FIFA a mantener un sistema de gestión dinámica de inventario para asegurar la disponibilidad conforme avancen las fases eliminatorias del torneo.
Desafíos migratorios y el caso Artan
El tercer eje de la conferencia abordó la complejidad de organizar un evento tripartito con legislaciones migratorias divergentes entre Estados Unidos, México y Canadá. La rigurosidad de los controles fronterizos impactó directamente en el desarrollo del torneo, siendo el caso del árbitro Omar Artan el ejemplo más palpable de los límites de la autoridad de la FIFA frente a los estados nacionales.
La deportación de Artan, quien no pudo ingresar al país para cumplir con sus funciones arbitrales, generó una ola de críticas hacia la organización. Infantino, en una respuesta de alto voltaje político, optó por marcar un deslinde de responsabilidades frente a las decisiones soberanas de los gobiernos.
"Fue muy infortunado lo que pasó con el árbitro Omar Artan. Algunas veces empezar a gritar tiene el efecto contrario de encontrar soluciones y tenemos que respetar el hecho que no somos los reyes del mundo ni podemos regir a los Gobiernos", argumentó.
El dirigente insistió en que la FIFA debe operar dentro del marco legal de los países anfitriones, independientemente de que las decisiones puedan resultar contrarias al espíritu de integración que promueve el fútbol. "Muy desagradable lo del árbitro de África. Pero hay que entender que no estamos por encima de las normas gubernamentales. Si quieren criticar, critíquenme a mí, pero promovemos la unidad a través del torneo", concluyó.
Estas declaraciones subrayan el delicado equilibrio que el organismo debe mantener durante esta edición mundialista, donde la soberanía nacional de las sedes choca permanentemente con la logística necesaria para el correcto funcionamiento de una Copa del Mundo de estas dimensiones. La gestión de las visas y los permisos de trabajo para el personal técnico, jugadores y oficiales se mantiene, al día de hoy, como uno de los puntos más críticos de la agenda operativa de la FIFA en este 2026.
De acuerdo con información difundida por : OLE

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