
La persistente suba de costos en dólares paraliza los proyectos privados en la provincia, mientras la inversión pública local compensa la retirada del Estado nacional.
La actividad de la construcción en la provincia de Santa Fe expone una marcada asimetría sectorial en el cierre del primer semestre. Mientras que los proyectos inmobiliarios y la inversión privada en general continúan bajo un proceso de profunda retracción, los planes de infraestructura financiados por el gobierno santafesino logran sostener los niveles de ocupación laboral y dinamizar los corralones regionales, marcando una diferencia respecto del escenario de paralización que se observa a nivel nacional.
La compleja ecuación económica que afecta al sector privado radica en la imposibilidad de trasladar el incremento sistemático de los costos fijos al valor final de comercialización del metro cuadrado. Los desarrolladores e inversores locales advierten que el mercado inmobiliario actual no valida los nuevos precios requeridos para iniciar obras desde pozo, lo que desplaza la demanda hacia unidades usadas y congela los lanzamientos de nuevos edificios residenciales.
El impacto de la inflación en dólares dentro del mercado inmobiliario
La retracción de la obra privada en los grandes centros urbanos santafesinos responde de manera directa a la distorsión de los precios relativos de los materiales y la mano de obra. Representantes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) delegación Rosario explicaron que la actividad registra una caída consolidada cercana al 30% en comparación con los registros históricos, un bache que los desarrolladores privados no logran revertir ante las condiciones actuales de la macroeconomía nacional.
"En la obra privada, que siempre fue el motor de la construcción, se evidencia una retracción de los indicadores porque los costos siguen subiendo y no es posible trasladarlos al costo del metro cuadrado. El mercado no lo convalida", detalló Rubén Llenas, gerente de la entidad empresarial. El directivo remarcó que la inflación en dólares impacta de forma severa en la estructura de costos de los desarrolladores, encareciendo los insumos básicos y forzando la postergación de proyectos de mediana y gran escala.
Esta distorsión de precios generó un efecto colateral en el financiamiento bancario disponible. El dinamismo que insinuaba la reactivación de los créditos hipotecarios no logró derramarse sobre el segmento de las construcciones nuevas; por el contrario, los fondos líquidos se volcaron casi en su totalidad hacia la adquisición de propiedades terminadas o inmuebles usados, debido a que el costo de construcción de una vivienda de clase media superó las posibilidades de absorción de la demanda.
La infraestructura provincial compensa el freno de los fondos nacionales
En contraposición al freno inmobiliario urbano, la obra pública santafesina muestra un ritmo de ejecución superior al promedio del país, convirtiéndose en el principal amortiguador de la crisis para las empresas contratistas locales. El cambio de escenario está directamente ligado a la decisión política del Poder Ejecutivo provincial de dar continuidad a casi 300 proyectos viales, de saneamiento y de infraestructura energética dispersos en los 19 departamentos del territorio.
La estrategia santafesina se financia con recursos propios y esquemas alternativos de articulación frente a la decisión de la administración nacional de retirar los fondos destinados a la infraestructura federal. Desde el Ministerio de Obras Públicas de la provincia ratificaron la continuidad de planes estratégicos como la extensión de gasoductos regionales y los programas de pavimentación urbana en municipios, bajo la premisa de que la inversión en infraestructura resulta un eje indispensable para sostener la competitividad del complejo agroexportador e industrial local.
El sostenimiento de estas licitaciones provinciales impide una destrucción masiva de puestos de trabajo en el gremio de la construcción (UOCRA), estabilizando la demanda de cemento, acero y áridos en la región. Las empresas constructoras reconfiguraron sus estructuras operativas para competir por los contratos viales y de conectividad del Estado santafesino, abandonando temporalmente las proyecciones en el sector residencial multifamiliar hasta tanto se estabilicen las variables de costos y se recupere el poder adquisitivo del consumidor final.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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