Activistas alertan que una mariposa única en el mundo está al borde de la extinción en Canarias

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Las asociaciones ecologistas formalizaron un pedido urgente al Gobierno de España para declarar en "situación crítica" a la mariposa capuchina, tras registrarse un colapso poblacional del 80% y su probable desaparición en la isla de Tenerife.

El archipiélago de las islas Canarias enfrenta una crisis biológica silenciosa que encendió las alarmas de la comunidad científica internacional. Organizaciones ambientales y colectivos de activistas locales lanzaron una campaña de rescate urgente para salvar de la extinción a la Pieris cheiranthi, conocida popularmente como la mariposa capuchina, un insecto endémico de la región. El pedido de intervención institucional, elevado formalmente ante el Ministerio para la Transición Ecológica de España, exige catalogar a la especie en "situación crítica" ante la velocidad de su desaparición, un fenómeno acelerado por factores biológicos concurrentes y la alteración de su hábitat natural.

Estudios técnicos recientes elaborados por la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA), en colaboración con el Instituto de Biología Evolutiva, determinaron un panorama devastador: las poblaciones del lepidóptero sufrieron una reducción del 80% en los últimos dos años. Los investigadores confirmaron además que no existen registros visuales de la subespecie tinerfeña desde 2023, lo que fundamenta la hipótesis de una extinción local irreversible en Tenerife. Esta pérdida sitúa a la isla de La Palma como el último refugio del planeta para este espécimen genéticamente único.

La fragilidad de los ecosistemas insulares de la Macaronesia multiplica los riesgos para las especies nativas. Históricamente, la mariposa capuchina habitaba las franjas de monteverde y los densos bosques de laurisilva característicos de la geografía canaria. Sin embargo, la progresiva fragmentación de estas áreas boscosas obligó al insecto a desplazarse hacia zonas agrícolas secundarias y entornos suburbanos de medianías, una migración forzada que expuso a las orugas a amenazas biológicas para las cuales carecen de defensas evolutivas.

La trampa ecológica generada por una planta exótica

El colapso de la especie responde a una compleja encrucijada biológica provocada por la introducción de flora exótica en los cultivos canarios. Los científicos identificaron que la expansión descontrolada de la capuchina sudamericana (Tropaeolum majus) funciona como un sumidero poblacional para el insecto. Las mariposas adultas se sienten atraídas por esta planta exótica para depositar sus huevos debido a sus componentes químicos, confundiéndola con las especies vegetales autóctonas de la familia Brassicaceae, como el endemismo Crambe, que constituyen su alimento natural original.

El verdadero problema de esta preferencia radica en que la planta exótica actúa como el hábitat predilecto de la avispa Cotesia glomerata. Este insecto parasitoide, introducido en las islas como un método biológico de control de plagas para la agricultura ecológica, ataca de forma sistemática a las larvas de la mariposa canaria. Las avispas depositan sus propios huevos en el interior de las orugas de la mariposa capuchina; las larvas del parásito se desarrollan devorando al huésped desde adentro, anulando por completo la posibilidad de que la oruga complete su ciclo de metamorfosis y alcance la etapa adulta.

"Se generó una trampa ecológica letal", explicaron los biólogos involucrados en el monitoreo ambiental en La Palma. En las áreas protegidas y barrancos bien conservados del norte de la isla, donde predomina la vegetación nativa y escasea la influencia de cultivos foráneos, las orugas logran sobrevivir con índices de parasitismo mínimos. En contraste, las zonas donde la actividad humana introdujo la planta sudamericana registran una mortalidad larvaria cercana al 100%, bloqueando de raíz el relevo generacional de las colonias de mariposas.

Exigencias legales y la inacción de las administraciones

La movilización de los activistas apunta a destrabar los mecanismos burocráticos que paralizan los planes de conservación específicos. La mariposa capuchina ya se extinguió de manera comprobada en Gran Canaria hace cuatro décadas, y pocos años después desapareció por completo de la isla de La Gomera. A pesar de estos antecedentes de desapariciones sucesivas y de contar con borradores técnicos para un plan de recuperación integral redactados en 2019, las administraciones autonómicas del Gobierno de Canarias no han implementado medidas de campo efectivas para estabilizar el hábitat de los ejemplares sobrevivientes.

La declaración de "situación crítica" bajo la normativa ambiental española representaría un giro de 180 grados en el estatus legal de la especie. Este mecanismo jurídico obliga al Estado a coordinar y financiar de forma prioritaria obras de restauración ambiental, censos sistemáticos y programas de reproducción asistida en cautiverio. Los colectivos ecologistas advierten que, de no mediar una intervención de emergencia en los santuarios de la laurisilva palmera, como el bosque de Los Tilos o el Cubo de La Galga, la humanidad presenciará la extinción definitiva de este polinizador antes de que concluya el ciclo anual de 2027.



De acuerdo con información difundida por: France 24

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