
El Gobierno aceptó retirar un capítulo clave del acuerdo internacional para garantizar su aprobación en Diputados. Se trata de un compromiso asumido con Donald Trump que llevaba meses frenado por la presión de la industria farmacéutica nacional.
El Poder Ejecutivo decidió dar marcha atrás con uno de los puntos más conflictivos del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) para lograr su ratificación legislativa. Tras semanas de intensas negociaciones y un fuerte lobby de las cámaras farmacéuticas locales, el oficialismo aceptó excluir el Capítulo II del convenio, una cláusula que facilitaba el reconocimiento de patentes extranjeras y que los laboratorios nacionales denunciaban como una amenaza directa a la producción de genéricos en el país.
La decisión representa un giro en la estrategia de Javier Milei, quien se había comprometido personalmente ante Donald Trump a sancionar la adhesión al PCT antes del 30 de abril de 2026. Aquel pacto, sellado en el marco de un acuerdo comercial y financiero con Washington, quedó condicionado por la falta de votos en la Cámara de Diputados, donde los legisladores de diversas bancadas se alinearon con el reclamo de la industria local.
El factor Trump y la urgencia de Washington
La adhesión de Argentina al PCT no es un tema nuevo: el Senado le otorgó media sanción en julio de 1998, durante la presidencia de Carlos Menem, pero el proyecto durmió en los cajones de Diputados por casi tres décadas.
"Lo importante en esta instancia es ratificar el tratado y dar una señal de seguridad jurídica al mundo", explicaron fuentes oficiales de la Casa Rosada. Sin embargo, para cumplir con el calendario legislativo, el Gobierno debió sacrificar el Capítulo II, que establece un sistema de "examen preliminar internacional".
La resistencia de los laboratorios nacionales
El núcleo de la disputa estuvo centrado en el impacto económico. La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) advirtió que la versión original del tratado ponía en riesgo un ahorro de más de 3.300 millones de dólares que el sistema de salud argentino generó en los últimos cinco años gracias al uso de medicamentos biosimilares y genéricos.
La industria local sostiene que el reconocimiento automático de patentes internacionales fomenta el "evergreening", una práctica mediante la cual las farmacéuticas extranjeras extienden la vigencia de sus monopolios mediante modificaciones menores en fórmulas que ya no son innovadoras.
Próximos pasos en el Congreso
Con este cambio de último momento, el oficialismo confía en que el proyecto obtendrá dictamen de comisión esta semana para ser tratado en el recinto el próximo 20 de mayo. Al modificarse el texto respecto de lo que había aprobado la Cámara Alta hace 28 años, la iniciativa deberá regresar al Senado para una segunda revisión y sanción definitiva.
El costo político de este retroceso para Milei es interno y externo. En el plano local, exhibe los límites de su poder frente a sectores industriales consolidados. En el plano internacional, implica incumplir los plazos originales pactados con la administración Trump, aunque desde la Cancillería confían en que la ratificación final, incluso con reservas, será recibida como un gesto de buena voluntad hacia los estándares globales de comercio.
Por qué es clave este tratado para la economía
La integración al PCT permite a los inventores argentinos solicitar protección en más de 150 países mediante un trámite unificado, lo que reduce costos para investigadores locales.

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