
Los peritos médicos que realizaron la autopsia de Diego Armando Maradona declararon ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de San Isidro, detallando un deterioro físico multiorgánico y afecciones crónicas que el exfutbolista presentaba al momento de su fallecimiento.
El proceso judicial que investiga las circunstancias que rodearon la muerte de Diego Armando Maradona ingresó en una etapa determinante con la declaración de los profesionales médicos encargados de los estudios forenses. Ante los magistrados, los especialistas describieron un escenario de extrema fragilidad biológica, caracterizado por la acumulación de líquidos en diversas cavidades corporales y daños severos en órganos vitales como el corazón, el hígado y los pulmones.
Los testimonios técnicos apuntan a reconstruir si el equipo médico tratante, liderado por el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, pudo haber previsto o mitigado el desenlace fatal ocurrido el 25 de noviembre de 2020 en la casa alquilada en el barrio San Andrés de Tigre.
Hallazgos de la autopsia y estado de los órganos vitales
Durante la audiencia, los peritos fueron minuciosos al describir el estado interno del cuerpo de Maradona. Según el informe forense ratificado ante el tribunal, el astro presentaba un cuadro de edema generalizado (anasarca) y ascitis, que es la acumulación de líquido en el abdomen. Estos síntomas son indicadores directos de una falla cardíaca y renal avanzada que, de acuerdo a los expertos, no habría sido debidamente monitoreada durante su internación domiciliaria.
En cuanto al sistema cardiovascular, se confirmó que el corazón de Maradona pesaba más de 500 gramos, casi el doble de lo normal para un adulto, lo que evidencia una miocardiopatía dilatada de larga data. Este agrandamiento muscular dificultaba la correcta distribución de sangre, generando una congestión pasiva en el resto de los órganos.
Por otro lado, los exámenes histopatológicos revelaron un cuadro compatible con cirrosis hepática no alcohólica y signos de insuficiencia renal crónica. La combinación de estas patologías configuraba un paciente de altísimo riesgo que requería, según la querella, una atención hospitalaria de alta complejidad en lugar de una recuperación en una vivienda particular carente de equipos de emergencia.
El análisis de la insuficiencia cardíaca y respiratoria
Uno de los puntos centrales del debate fue la mecánica de la muerte. Los peritos explicaron que el deceso se produjo por una "insuficiencia cardíaca aguda en un paciente con una miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva crónica que derivó en un edema agudo de pulmón". Esta secuencia técnica sugiere un proceso de agonía prolongada, un aspecto que la fiscalía utiliza para sostener la acusación de "homicidio simple con dolo eventual".
"El cuadro de edema generalizado es un signo que debió ser visible para cualquier profesional de la salud en los días previos al fallecimiento", señalaron fuentes cercanas a la pericia técnica. La presencia de líquido en los pulmones indica que el corazón ya no tenía la fuerza suficiente para bombear, lo que provocó una asfixia progresiva a nivel celular.
Los peritos también hicieron hincapié en que no se encontraron restos de alcohol ni de drogas ilegales en los estudios toxicológicos, aunque sí se detectaron diversos fármacos psicofármacos. La discusión ahora se centra en si la administración de estas drogas fue contraproducente para su patología cardíaca de base.
El impacto de la internación domiciliaria en Tigre
La declaración de los médicos forenses pone bajo la lupa la decisión de trasladar a Maradona a una vivienda en Tigre tras su operación por un hematoma subdural. Para los peritos, las afecciones detectadas en la autopsia no surgieron de forma repentina el día de su muerte, sino que se fueron gestando y agravando durante las semanas anteriores.
El contexto de la vivienda de Tigre ha sido cuestionado desde el inicio de la causa. Los informes indican que el lugar no contaba con un desfibrilador, suministro de oxígeno ni enfermeros con instrucciones claras sobre cómo actuar ante una descompensación hemodinámica. La falta de un control de signos vitales periódico es uno de los argumentos más fuertes que utiliza la acusación para señalar la negligencia del equipo médico.
La relevancia de este testimonio radica en que despoja al caso de interpretaciones subjetivas y lo sitúa en el terreno de la biología forense. La defensa de los ocho imputados, por su parte, intenta demostrar que el deterioro era parte de un proceso natural e inevitable debido al historial de salud del paciente y su supuesta resistencia a recibir tratamientos médicos convencionales.
Antecedentes y consecuencias legales del proceso
El juicio por la muerte de Maradona es uno de los procesos judiciales más mediáticos y complejos de la historia reciente argentina. Se encuentran procesadas ocho personas del ámbito de la salud, incluyendo a psicólogos y coordinadores de la empresa de medicina prepaga. La acusación sostiene que los profesionales abandonaron a su suerte al paciente, sabiendo que el desenlace fatal era una posibilidad cierta.
El tribunal deberá determinar si existió una "omisión de auxilio" o si las decisiones médicas tomadas constituyeron una mala praxis con intención indirecta. De confirmarse la hipótesis de la fiscalía, las penas podrían oscilar entre los 8 y los 25 años de prisión.
Este caso no solo busca justicia por la figura del ídolo popular, sino que también establece un precedente sobre las responsabilidades legales en las internaciones domiciliarias y el deber de cuidado de los médicos hacia pacientes con patologías crónicas y dependencia psicológica. Las próximas audiencias incluirán el testimonio de otros especialistas y del entorno familiar, buscando completar el rompecabezas de los últimos días de Diego Armando Maradona.

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