
El descenso de la temperatura en la región provocó un incremento del 30% en la demanda de las guardias médicas, con especial preocupación en la población pediátrica.
La llegada del frío intenso a Rosario, con registros térmicos cercanos a los cero grados y una marcada amplitud térmica, disparó la circulación de virus respiratorios en la ciudad. En la última semana, las consultas en los centros de salud públicos y privados experimentaron un crecimiento significativo, impulsadas principalmente por cuadros de gripe, el virus sincicial respiratorio y un rebrote de tos convulsa. Las autoridades sanitarias instan a reforzar los esquemas de vacunación ante la proximidad del invierno.
Impacto en el sistema sanitario y aumento de consultas
El sistema de salud local comenzó a sentir el peso de la temporada otoñal. La combinación de humedad, heladas y cambios bruscos de temperatura generó el escenario propicio para la propagación de enfermedades que, si bien son esperables para la época, muestran una aceleración en el número de pacientes que acuden a las guardias.
"Estamos viendo un incremento de todas las virosis respiratorias. A mediados de la semana pasada tuvimos un 25 a 30 por ciento de aumento de consultas respecto de meses anteriores", explicó Aníbal Krivoy, director del Sanatorio de Niños de Rosario. Si bien las cifras suelen fluctuar durante el fin de semana, la tendencia es ascendente y las instituciones pediátricas ya se encuentran operando bajo protocolos de contingencia para absorber la demanda proyectada para las próximas semanas.
El fenómeno no es exclusivo de los niños; los adultos mayores y las personas con comorbilidades también representan un grupo de riesgo que está comenzando a presionar la capacidad de respuesta de los consultorios externos. La estrategia sanitaria actual se centra en la detección temprana para evitar complicaciones que requieran internaciones en unidades de terapia intensiva.
Los riesgos de la tos convulsa y la importancia de la prevención
A diferencia de la gripe común, la tos convulsa o coqueluche genera una preocupación adicional en los especialistas debido a su alta contagiosidad y al riesgo que representa para los lactantes que aún no han completado sus esquemas de inmunización. Esta enfermedad bacteriana puede provocar cuadros de dificultad respiratoria severa si no es tratada a tiempo.
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"Es fundamental que la población cumpla con los cuidados necesarios para evitar contagios, entre ellos tener las vacunas correspondientes a la edad y situación de cada persona."
La prevención no solo depende de la inoculación. Los médicos recomiendan mantener la ventilación cruzada en ambientes cerrados, el lavado frecuente de manos y, fundamentalmente, evitar la automedicación. Ante la aparición de fiebre persistente, tos exigente o silbidos en el pecho, la recomendación es la consulta inmediata con un profesional de la salud.
Calendario de vacunación y grupos prioritarios
Para contener la propagación y reducir la mortalidad, el Ministerio de Salud de Santa Fe recuerda que la vacuna antigripal es obligatoria y gratuita para los grupos de riesgo. La inmunización es la herramienta más efectiva para prevenir formas graves de la enfermedad y reducir la saturación de las camas hospitalarias.
Los grupos que deben recibir la dosis anual incluyen:
Personal de salud y trabajadores estratégicos.
Personas mayores de 65 años.
Niños de entre 6 y 24 meses (dos dosis si no las recibieron antes).
Embarazadas en cualquier trimestre de la gestación.
Personas de entre 2 y 64 años con factores de riesgo (enfermedades cardíacas, respiratorias, diabetes o inmunosupresión).
En el caso de la tos convulsa, es vital que las personas gestantes reciban la vacuna triple bacteriana acelular a partir de la semana 20 de embarazo, ya que esto permite transferir anticuerpos al bebé durante los primeros meses de vida, cuando es más vulnerable.
El factor climático y los antecedentes regionales
Rosario viene de atravesar un período de inestabilidad climática que facilitó la transmisión viral. Tras un inicio de mayo con temperaturas moderadas, el ingreso de una masa de aire polar consolidó las condiciones para que virus como el de la influenza encuentren mayor sobrevida en el ambiente.
Históricamente, el pico de enfermedades respiratorias en la región se produce entre finales de mayo y mediados de julio. Los antecedentes inmediatos muestran que la cobertura de vacunación en algunos grupos, como el de las embarazadas y los niños pequeños, suele presentar niveles inferiores a los deseados, lo que eleva el riesgo de brotes localizados.
Además de las enfermedades respiratorias, el descenso de la temperatura trae aparejado otro riesgo sanitario: las intoxicaciones por monóxido de carbono. El uso de artefactos de calefacción defectuosos o en ambientes sin ventilación se convierte en una amenaza paralela que las autoridades piden monitorear de cerca en los hogares rosarinos.
La respuesta del sistema de salud local en este 2026 dependerá, en gran medida, de la velocidad con la que la ciudadanía asista a los centros de vacunación. Mientras tanto, las guardias se mantienen en alerta, preparándose para un invierno que promete ser exigente desde el punto de vista epidemiológico.

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