
La Unión de Kiosqueros de la República Argentina advirtió que la distribución privilegió a las grandes cadenas de supermercados, dejando a los comercios barriales sin mercadería a un mes del inicio del torneo.
La fiebre por el Mundial 2026 comenzó con un fuerte traspié para los canales de venta tradicionales. A poco más de treinta días para que ruede la pelota, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) denunció una falta de stock crítica en los locales de proximidad. Según el relevamiento de la entidad, apenas el 20% de los kioscos del país cuenta con sobres y álbumes, una situación que genera malestar tanto en los comerciantes como en los coleccionistas que recorren las calles sin éxito.
La problemática, que se extiende desde Jujuy hasta Santa Cruz, tiene un epicentro de alta tensión en Rosario. En la ciudad, los dueños de locales aseguran que el reabastecimiento es nulo y que las pocas unidades enviadas por los distribuidores oficiales se agotaron en cuestión de horas. El conflicto no es solo comercial, sino estructural: los pequeños vendedores acusan a la empresa licenciataria de romper la cadena histórica de comercialización para favorecer a las grandes superficies y plataformas digitales.
El quiebre en la cadena de distribución y el impacto en los barrios
El reclamo de los kiosqueros apunta directamente a la logística de entrega de la empresa Panini. Históricamente, el kiosco de diarios o de barrio fue el punto neurálgico para el intercambio y la compra de figuritas. Sin embargo, en esta edición, el inicio de la preventa y el abastecimiento inicial se concentró en estaciones de servicio, cadenas de supermercados y aplicaciones de envíos a domicilio, dejando al sector minorista en el último escalafón de prioridades.
Néstor Palacios, vicepresidente primero de UKRA, detalló la gravedad del escenario actual. Según el dirigente, la situación es homogénea en todo el territorio nacional, lo que marca una política deliberada de distribución. "No hay figuritas ni álbumes para los kioscos tradicionales, ya sea de zona centro o de los barrios a nivel nacional. En los comercios de Rosario todavía no han reabastecido las figuritas y llegaron muy pocos álbumes", explicó.
Esta falta de productos legales en el mostrador dio paso a un fenómeno que preocupa a las autoridades gremiales: la proliferación de canales de venta informales. Ante la ausencia de stock en los locales habilitados, han surgido puntos de venta improvisados en redes sociales y ferias donde el precio de los paquetes llega a duplicar el valor oficial sugerido, distorsionando el mercado y perjudicando al consumidor final.
"De cada diez kioscos, solo dos tienen los productos", reveló Palacios, subrayando que esta escasez golpea la rentabilidad de los pequeños locales que esperaban el evento deportivo para oxigenar sus cuentas en un contexto económico complejo. Para muchos comerciantes, el álbum de figuritas representa el ingreso más fuerte del año por el flujo de clientes que atrae hacia otros productos.
El mercado paralelo y el riesgo de los sobreprecios
La situación de desabastecimiento reactivó un problema que ya se había visto en el Mundial de Qatar 2022: el desvío de mercadería hacia canales no oficiales. Los kiosqueros denuncian que existen distribuidores que venden los lotes de sobres a "arbolitos" o puestos informales, quienes luego los revenden con un recargo sustancial. Esta práctica pone a los locales pequeños en una situación de vulnerabilidad extrema, ya que no pueden afrontar los costos operativos si no cuentan con el producto estrella de la temporada.
"Texto textual relevante"
"La distribución comenzó en los grandes supermercados. Esto pone a los locales pequeños, especialmente en los barrios, en una situación de no poder afrontar costos ante la competencia desleal de quienes venden por fuera de los canales oficiales", señaló Palacios.
En Rosario, la expectativa se traslada ahora al próximo domingo 10 de mayo, cuando el diario La Capital entregue el álbum de forma gratuita con su edición impresa. Se espera que este hito funcione como un paliativo para la demanda, aunque los comerciantes advierten que, sin una entrega masiva de sobres en los días subsiguientes, el álbum se convertirá en un objeto de colección vacío por falta de insumos.
El factor económico: la lucha contra la venta digital y las apps
Otro de los frentes de conflicto es la digitalización de la venta. Las plataformas de comercio electrónico y las aplicaciones de delivery han cerrado acuerdos de exclusividad o prioridad que desplazan al kiosquero tradicional. Esta tendencia, que se consolidó en los últimos años, encuentra en el Mundial su punto máximo de tensión. Para el sector, se trata de una "traición" a los puntos de venta que sostienen la marca durante los cuatro años previos al torneo.
La preocupación no solo radica en la pérdida de la venta directa de la figurita, sino en el "efecto arrastre". El coleccionista que va al kiosco suele comprar otros artículos; al trasladar esa compra al supermercado o al entorno digital, el kiosco pierde una oportunidad de venta integral. Mientras tanto, en los barrios rosarinos, los carteles de "No hay figuritas" empiezan a volverse una postal repetida, la misma que hace dos años marcó el inicio de una demanda que parece no tener techo, pero que hoy carece de oferta legal suficiente.
El impacto social es visible en las filas que se forman ante el rumor de llegada de un repartidor. En un contexto donde el consumo minorista muestra signos de retracción, el Mundial 2026 aparecía como el gran dinamizador del invierno. No obstante, si la logística de distribución no se normaliza en la segunda quincena de mayo, los kiosqueros advierten que profundizarán las medidas de protesta ante la Secretaría de Comercio para exigir una competencia equitativa frente a las grandes cadenas.

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.