
El Gobierno nacional inicia un bimestre crítico para su programa financiero con compromisos que se duplicarán en junio, mientras la deuda pública total alcanza un récord histórico de u$s 483.830 millones.
El Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, ingresa en una fase de alta exigencia financiera. Tras haber logrado renovar los vencimientos de abril con un rollover del 102,2% —la marca más baja desde febrero—, el Tesoro deberá cubrir durante mayo compromisos por casi $7 billones. Sin embargo, la mayor preocupación de los analistas radica en la concentración de deuda de corto plazo y el fuerte incremento de los pasivos indexados, que vuelven más vulnerable la estrategia oficial ante cualquier salto inflacionario o cambiario.
El calendario de vencimientos y la "calesita" de pesos
El cronograma de pagos para la segunda mitad del año muestra una pendiente ascendente que pone a prueba la capacidad de absorción del mercado local. Según datos de la consultora Equilibra, los $7 billones de mayo representan apenas el inicio de una escalada: en junio los vencimientos trepan a $14,8 billones, cifra que se repite casi idéntica en agosto, para alcanzar un pico de $20 billones en diciembre.
Esta dinámica de endeudamiento está estrechamente ligada a la absorción de liquidez. La actual estrategia funciona como una "calesita" financiera: el Banco Central emite pesos para comprar dólares y fortalecer las reservas, mientras que el Tesoro actúa como una "muleta" retirando esos pesos mediante la colocación de letras para evitar que presionen sobre la inflación o la brecha cambiaria.
No obstante, esta lógica financiera parece haber reemplazado al objetivo fiscal. Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, advierte que el programa opera de forma inversa a lo prometido inicialmente. El Estado, lejos de demandar menos financiamiento gracias al superávit, está captando la capacidad monetaria de los bancos que antes se refugiaba en instrumentos del BCRA, asumiendo ahora el Tesoro el costo y el riesgo de ese stock de pesos.
Un stock récord con mayor peso de la deuda indexada
El crecimiento nominal de la deuda pública argentina ha alcanzado niveles inéditos. El economista Cristian Módolo señala que el pasivo total ascendió a u$s 483.830 millones, lo que representa un incremento del 30% —equivalente a u$s 113.000 millones— desde diciembre de 2023. Este aumento se explica no solo por nuevas emisiones, sino por la capitalización de intereses y el efecto de la revaluación de activos.
Más allá del monto global, la preocupación radica en el cambio cualitativo del endeudamiento:
Acortamiento de plazos: Los pasivos de corto plazo pasaron de representar el 3,5% del total a fines de 2023 al 14% en marzo de 2026. Los vencimientos que operan dentro del mismo año calendario se cuadruplicaron.
Dolarización y Pesificación: Si bien se buscó reducir la exposición a devaluaciones mediante deuda en moneda local, la deuda en pesos ya representa el 46% del stock total, frente al 23% que ocupaba hace 27 meses.
Riesgo de indexación: La deuda ajustada por inflación (CER) se duplicó, pasando del 11% al 22%.
"Texto textual relevante"
"A medida que los precios se aceleran, el capital adeudado también se incrementa, generando una dinámica de indexación que puede llevar a un resultado fiscal explosivo", advirtió Módolo.
El desafío de las tasas fijas y las Lecap
En las últimas licitaciones, el mercado mostró una preferencia marcada por los instrumentos de tasa fija de muy corto plazo. Las Letras de Capitalización (Lecap) a 43 días concentraron el 61% de las adjudicaciones recientes, lo que confirma que los inversores evitan comprometer capital a mediano plazo y exigen liquidez inmediata.
Esta dependencia de las letras cortas deja al Palacio de Hacienda en una posición de vulnerabilidad frente a las exigencias de los acreedores. El superávit fiscal financiero, caballito de batalla de la gestión actual, convive con una estructura de deuda que, según los especialistas, ha sido "maquillada" con ingeniería financiera pero que incrementa el riesgo de refinanciamiento en un contexto donde la demanda de dinero sigue en niveles mínimos históricos.
Con organismos internacionales representando el 18% del pasivo total (u$s 96.600 millones), el margen de maniobra para el resto del año dependerá de la capacidad de Caputo para sostener la confianza de los bancos locales y evitar que la "calesita" de pesos se detenga, transformando el excedente de liquidez en una presión directa sobre el mercado cambiario.

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.