Las hijas del exfutbolista iniciaron una acción civil por daños y perjuicios contra la magistrada destituida, quien intervino en la causa por la muerte de su padre y hoy enfrenta un complejo escenario judicial.
El frente judicial en torno a la herencia y el legado de Diego Armando Maradona sumó un nuevo y millonario capítulo. Dalma y Gianinna Maradona formalizaron una demanda civil por daños y perjuicios contra Julieta Makintach, la exjueza de garantías que tuvo a su cargo tramos clave de la investigación por el fallecimiento del astro mundial. La presentación, realizada ante el Juzgado Civil N° 34, exige una indemnización de 300 millones de pesos para cada una de las herederas, totalizando un reclamo de 600 millones de pesos.
La acción legal surge tras el fracaso de una instancia de mediación obligatoria celebrada el año pasado, donde las partes no lograron arribar a un acuerdo. Ante la falta de conciliación, los abogados de las hijas del "Diez", Diego García Fernández Sáenz y Adolfo Martín Leguizamón Peña, avanzaron con el inicio del juicio, el cual se vio envuelto en una serie de errores técnicos y administrativos que retrasaron su curso inicial, pero que no detienen la ofensiva jurídica de las demandantes.
Un reclamo millonario marcado por errores técnicos
El inicio de la demanda estuvo signado por una serie de desprolijidades en el escrito presentado por la defensa de las Maradona. Originalmente, se había consignado una cifra global de 600 millones de pesos (300 millones para cada una), pero posteriormente los letrados intentaron rectificar el monto alegando un error, sugiriendo que la cifra total debía ser de 300 millones a dividir entre ambas. Sin embargo, un nuevo descuido en la presentación digital —que incluía firmas copiadas y pegadas, una práctica inválida para el sistema judicial— llevó a que el juzgado rechazara el escrito rectificativo.
Como consecuencia de este fallo administrativo, la demanda quedó firme por la suma original de 600 millones de pesos. El secretario del juzgado, Santiago Villagran, fue tajante al señalar que la presentación "no puede tenerse por suscripto su contenido" debido a las anomalías en las firmas digitales, lo que obliga a los abogados a subsanar los errores para que la causa siga su curso formal.
El declive de la magistrada que buscó el perfil alto
Julieta Makintach no es una figura ajena al escándalo. Quien fuera la jueza de garantías de San Isidro fue destituida de su cargo por unanimidad el 18 de noviembre pasado. El Jury de Enjuiciamiento tomó la decisión tras evaluar su conducta, especialmente su participación en un documental televisivo sobre el caso Maradona, lo que fue considerado una falta grave a los deberes de imparcialidad y decoro que exige la magistratura.
A sus 48 años, Makintach enfrenta ahora múltiples frentes legales. Además de la demanda civil de las hijas de Maradona, la exjueza tiene abierta una causa penal en la UFI N°1 de San Isidro por delitos gravísimos: cohecho pasivo, violación de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad, malversación de caudales públicos y peculado de servicios. Este entramado de acusaciones la coloca en una situación de extrema vulnerabilidad institucional y patrimonial.
La contraofensiva de Makintach contra el Estado
A pesar de su destitución, la exmagistrada inició su propia batalla legal contra el Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires. Makintach presentó una medida cautelar para seguir percibiendo su salario de jueza, argumentando que su destitución aún no está firme y que sus ingresos tienen carácter "alimentario" para el sostén de sus dos hijos menores y su cónyuge.
En su presentación ante el Juzgado en lo Contencioso Administrativo N° 4 de La Plata, Makintach alegó encontrarse en una situación de "total indefensión". La exjueza se resiste además a devolver una suma de 4,5 millones de pesos que la Suprema Corte le reclama por haberes percibidos indebidamente. "El perjuicio es irreparable", sostuvieron sus abogados en el escrito, subrayando que la quita de su salario afecta no solo su economía, sino también su capacidad de defensa en las múltiples causas que la rodean.
Antecedentes y el impacto en la causa Maradona
La demanda de Dalma y Gianinna busca reparar lo que consideran un manejo irregular y perjudicial de la causa que investigó la muerte de su padre, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Para las herederas, el rol de Makintach durante la instrucción no solo fue deficiente, sino que estuvo teñido de intereses extrajudiciales que quedaron expuestos con su participación en producciones audiovisuales mientras la causa aún estaba en etapas sensibles.
Este nuevo proceso civil se suma a la larga lista de litigios que rodean el universo Maradona. Mientras el juicio oral por la muerte de Diego —que tiene a ocho profesionales de la salud imputados por homicidio con dolo eventual— continúa su lento proceso hacia el debate, las derivaciones laterales contra exfuncionarios judiciales como Makintach marcan una nueva etapa en la búsqueda de lo que las hijas del ídolo denominan "justicia total".
La resolución de esta demanda civil dependerá ahora de la velocidad con la que los abogados de las Maradona corrijan los defectos de forma, en un contexto donde la demandada ya no cuenta con los fueros ni el respaldo institucional que ostentaba meses atrás.


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