
Un chofer de 41 años fue arrestado tras una persecución en la zona oeste, luego de que una comerciante denunciara amenazas de muerte y pedidos de dinero bajo el nombre de la banda "Los Cantero".
Una violenta secuencia sacudió la tarde del jueves en el barrio Godoy, en el extremo oeste de Rosario. Lo que comenzó como una amenaza extorsiva contra una comerciante de 33 años derivó en una persecución policial de más de 30 cuadras, el secuestro de un arma de fuego y la detención de un taxista señalado como cómplice activo de la maniobra delictiva.
El episodio se originó en un local ubicado en inmediaciones de Irurtia al 8000. Según el testimonio de la víctima ante el personal del Comando Radioeléctrico, dos hombres descendieron de un taxi Chevrolet Corsa e ingresaron al comercio. Lejos de ser un viaje ocasional, la mujer denunció que tanto el chofer como uno de los acompañantes estaban armados y le exigieron una suma de dinero en efectivo.
Persecución y enfrentamiento en la zona oeste
La denuncia cobra especial relevancia por el peso de la amenaza: los delincuentes invocaron el nombre de "Los Cantero", la familia que lidera la organización narcocriminal "Los Monos", como método de coacción. Tras la intimidación, los sospechosos se dieron a la fuga en el vehículo de alquiler, pero la víctima no se quedó de brazos cruzados. La mujer subió a su motocicleta y comenzó a seguirlos mientras daba aviso a la policía.
Al advertir la presencia de los móviles policiales, los ocupantes del taxi iniciaron una huida desesperada. Durante el trayecto, uno de los delincuentes apuntó con un revólver hacia los efectivos del Comando Radioeléctrico, intentando disuadirlos para facilitar el escape. El operativo cerrojo culminó finalmente en la intersección de José María Rosa y Aborígenes Argentinos, en la zona de la colectora de Circunvalación.
El rol del taxista y el material secuestrado
En el lugar, la policía logró capturar al conductor del taxi, un hombre de 41 años, y a uno de los sospechosos que viajaba en la parte trasera. Sin embargo, un tercer implicado consiguió escapar a pie por los pasillos de la zona y permanece prófugo. Dentro del vehículo, que quedó secuestrado para peritajes, las fuerzas de seguridad hallaron un arma de fuego y municiones, elementos que coinciden con el relato de la víctima sobre la intimidación previa.
La investigación ahora se centra en determinar el grado de participación del taxista. Si bien en algunos casos de este tipo los conductores alegan haber sido obligados bajo amenaza, en este hecho particular la declaración de la comerciante es determinante: aseguró que el chofer entró armado al local junto con el extorsionador, lo que lo posicionaría como un integrante necesario de la estructura logística de la banda.
Antecedentes de extorsiones en el barrio Godoy
Este hecho se enmarca en una modalidad delictiva que no da tregua en Rosario. Las extorsiones a comercios de barrio, muchas veces utilizando nombres de organizaciones criminales de alto perfil para generar terror, se han convertido en una de las principales preocupaciones de seguridad pública. El barrio Godoy ha sido escenario recurrente de balaceras y ataques vinculados a deudas o "pagos de protección" exigidos por bandas locales.
La utilización de vehículos de servicios públicos para cometer delitos es otro factor que las autoridades vienen monitoreando con alarma. La logística que ofrece un taxi —que puede circular con mayor libertad por la ciudad sin despertar sospechas inmediatas— es un recurso que las organizaciones criminales han incorporado para realizar cobros de extorsiones o traslados de armas.
Impacto en la seguridad ciudadana y judicialización
El caso quedó a disposición de la unidad de Flagrancia en turno, que deberá ordenar las medidas para identificar al prófugo y establecer si el arma secuestrada ha sido utilizada en otros ataques recientes en la zona. Para la víctima, el riesgo asumido al perseguir a los delincuentes en su moto refleja el nivel de desesperación de los comerciantes locales, quienes se ven forzados a actuar ante la inmediatez de las amenazas que ponen en riesgo su sustento diario.
Por el momento, el chofer permanece demorado y el taxi fue trasladado al playón policial como evidencia central. Se espera que en las próximas horas se realice el peritaje de los teléfonos celulares de los detenidos para verificar si existen comunicaciones previas que confirmen la planificación del ataque y la vinculación real con segundas líneas de la banda de la zona sur rosarina.

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