
El Palacio Vasallo analiza modificar el Código de Convivencia para reemplazar las Unidades Fijas por indicadores vinculados al salario o módulos tributarios. La iniciativa surge ante la volatilidad de los combustibles, que transformó a las sanciones viales en montos difícilmente costeables para los conductores rosarinos.
La estructura actual del sistema de sanciones viales en Rosario atraviesa un proceso de revisión integral en el Concejo Municipal. El eje del debate se centra en la necesidad de quebrar la dependencia directa que existe entre el valor de las multas de tránsito y el precio del litro de nafta súper, una variable que en los últimos meses ha mostrado una inestabilidad que impacta de lleno en el bolsillo de los ciudadanos.
Bajo el esquema vigente del Código de Convivencia, las infracciones se calculan mediante Unidades Fijas (UF), cuyo valor está anclado al costo del combustible en estaciones de servicio oficiales. Con una referencia que ya alcanza los 2.000 pesos por litro, el monto de las penalidades ha escalado a niveles que, según advierten diversos sectores legislativos, corren el riesgo de volverse "impagables", desvirtuando el fin pedagógico de la sanción para convertirla en una carga financiera asfixiante.
Alternativas para un nuevo cálculo de infracciones
La Comisión de Gobierno y Presupuesto del Concejo comenzó a evaluar diferentes alternativas para reemplazar el sistema de Unidades Fijas. La intención de los ediles, que reúne consensos tanto en el oficialismo como en la oposición, es encontrar un índice de actualización que guarde mayor coherencia con la capacidad adquisitiva de los trabajadores y la realidad económica local.
Entre las opciones que ganaron terreno durante las últimas reuniones legislativas, se destaca la posibilidad de implementar el Módulo Tributario (MT) o utilizar un porcentaje del valor JUS, la unidad de medida que regula los honorarios profesionales de los abogados en la provincia. No obstante, la propuesta que genera mayor expectativa es la vinculación de las multas al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), lo que garantizaría que el incremento de las sanciones no supere el ritmo de la evolución salarial.
La concejala Fernanda Gigliani sumó un elemento adicional a la discusión mediante un proyecto que propone reducir a la mitad los montos vigentes para las infracciones consideradas "leves". Esta medida busca diferenciar de forma taxativa aquellos errores administrativos o faltas menores de las conductas temerarias que ponen en riesgo la vida, como el exceso de velocidad o el cruce de semáforos en rojo.
El impacto de la volatilidad económica en la seguridad vial
La urgencia por tratar estos cambios responde a un fenómeno de "indexación indirecta". Al estar atadas a la nafta, las multas aumentan automáticamente cada vez que las petroleras ajustan sus pizarras, independientemente de si hubo o no una decisión política de incrementar los valores de las sanciones. Esto ha generado una brecha significativa entre la infracción cometida y la sanción económica percibida meses después al momento del pago.
"Buscamos una respuesta a la volatilidad constante que afecta a los combustibles, evitando que las multas pierdan su sentido de justicia y se transformen en una barrera económica insalvable", señalaron fuentes vinculadas a la comisión de trabajo.
El debate legislativo también contempla la reglamentación de planes de pago más accesibles. El proyecto de pago en cuotas para multas de tránsito es otra de las herramientas que el Concejo analiza para descomprimir la situación de mora administrativa. El objetivo es que el municipio mantenga su capacidad recaudatoria y de control, pero asegurando que el infractor tenga los medios materiales para regularizar su situación ante el Tribunal de Faltas.
Contexto y antecedentes del sistema punitivo local
El sistema de Unidades Fijas fue adoptado originalmente como una forma de mantener actualizados los montos de las multas frente a la inflación histórica de Argentina. Sin embargo, la distorsión de precios relativos durante el último año provocó que el combustible subiera muy por encima de los ingresos promedio, dejando al sistema actual en una situación de crisis operativa.
En la actualidad, las multas más severas en Rosario pueden superar cifras de seis dígitos, lo que en muchos casos iguala o supera el valor de mercado de los vehículos retenidos en los corralones municipales. Esta desproporción ha llevado a que muchos titulares desistan de retirar sus unidades, generando un problema logístico y ambiental adicional para el Ejecutivo municipal.
La reforma del sistema de cálculo no solo busca alivio económico, sino también una mayor transparencia. Al desvincular la sanción del precio de un bien de consumo como la nafta, se pretende que la actualización de los montos sea fruto de una discusión anual en el marco del presupuesto municipal, devolviendo al cuerpo legislativo la potestad de decidir sobre la política punitiva de la ciudad. Se espera que en las próximas semanas los bloques avancen en la redacción de un texto unificado que permita tratar la modificación en el recinto.

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