Presentaron una presentación judicial para investigar el otorgamiento de préstamos hipotecarios millonarios a legisladores y miembros del Ejecutivo nacional.
La Justicia recibió una denuncia penal para investigar la legalidad de una serie de créditos hipotecarios otorgados por el Banco Nación (BNA) a funcionarios de primera línea y legisladores oficialistas. La presentación surge tras detectarse deudas por montos que superan los $500 millones en algunos casos, lo que despertó dudas sobre el proceso de calificación crediticia.
Según los registros públicos de la Central de Deudores del Banco Central, varios integrantes de la administración pública nacional accedieron a estas líneas de financiamiento desde agosto de 2025. La controversia radica en si los beneficiarios contaban con los ingresos demostrables necesarios para afrontar cuotas de créditos que, en moneda extranjera, alcanzan los 350.000 dólares.
La denuncia busca determinar si existió un trato preferencial o tráfico de influencias en la aprobación de estos expedientes. Mientras que para un ciudadano promedio el acceso a la vivienda propia requiere un "scoring" riguroso, en estos casos se cuestiona la celeridad y los montos otorgados a personas con cargos de carácter transitorio en el Estado.
Desde el Banco Nación defendieron la transparencia del sistema y aseguraron que todos los préstamos pasaron por los controles habituales.
Entre los nombres que figuran en la lista de beneficiarios se encuentran directores del Banco Central, secretarios de Estado y diputados nacionales. Destacan los casos de Pedro Inchauspe, director del BCRA, con una deuda reportada de $510 millones, y Federico Furiase, secretario de Finanzas, con un pasivo de $367 millones.
También aparecen en los registros figuras del ámbito legislativo y de la comunicación oficial, como el director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira, y el diputado por Santa Fe, Alejandro Bongiovanni. La disparidad entre los salarios públicos y las líneas de crédito otorgadas es el eje central de la investigación que ahora deberá tramitar en los tribunales federales.
El escándalo se desató tras una filtración de datos que expuso las condiciones de la línea hipotecaria exclusiva para el sector público. Especialistas señalan que el beneficio de cubrir hasta el 90% del valor de la propiedad, sumado a las tasas preferenciales, constituye una ventaja competitiva frente al cliente bancario tradicional, quien enfrenta requisitos mucho más restrictivos.
El impacto social de la noticia es elevado, dado que se produce en un contexto de retracción del crédito hipotecario para la clase media y una persistente crisis de vivienda. La investigación judicial intentará clarificar si estos créditos fueron producto de una política institucional legítima o si se trató de una maniobra de direccionamiento de fondos públicos para beneficio de la cúpula política.


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