
La multinacional Electrolux inició un proceso de reestructuración en su planta de Rosario que incluye el cese de la fabricación de heladeras, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de 80 puestos de trabajo.
La planta de Frimetal, ubicada en la zona sudoeste de Rosario, atraviesa un escenario de profunda tensión laboral. La decisión de la firma sueca de discontinuar su línea de producción de heladeras a nivel local disparó un plan de retiros voluntarios que, según los propios delegados gremiales, está siendo aceptado masivamente por los operarios debido al temor que genera la implementación de la nueva reforma laboral a nivel nacional.
Adrián Cartazo, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) con más de tres décadas de trayectoria en la empresa, advirtió que el clima interno está marcado por el "susto". Los trabajadores, ante la posibilidad de que sus indemnizaciones o derechos se vean modificados por el nuevo marco normativo, prefieren negociar su salida ahora bajo el esquema de retiros voluntarios antes que enfrentar un posible despido con condiciones menos favorables en el corto plazo.
El nuevo esquema de producción y el recorte de personal
La reestructuración planteada por Electrolux no es un cierre total de la fábrica, sino un cambio drástico en su matriz operativa. La compañía resolvió que su sede rosarina se limite exclusivamente a la producción de freezers y lavarropas. Este giro estratégico implica que el volumen de mano de obra necesaria se reduzca considerablemente.
Actualmente, la nómina de personal asciende a 280 empleados. El objetivo de la multinacional es conservar una base de poco más de 200 operarios, lo que deja un excedente de aproximadamente 80 personas. Hasta el momento, la firma no ha emitido telegramas de despido, apostando todas sus fichas a que la reducción se logre mediante los acuerdos de desvinculación voluntaria. Sin embargo, para la UOM, este proceso es una "sangría" motivada por la inestabilidad económica y los cambios legales que afectan al sector industrial.
Incertidumbre gremial ante una crisis "inédita" en el sector
Desde el sindicato señalan que esta crisis tiene matices distintos a las anteriores. No se trata solo de una caída en el consumo, que de por sí afecta las ventas de electrodomésticos, sino de una decisión corporativa de desmantelar una línea de producción histórica en la ciudad. "No hay vuelta atrás", sentenció Cartazo, reflejando la resignación de quienes ven cómo se pierde capacidad productiva en uno de los polos metalúrgicos más importantes del país.
La preocupación de la UOM no solo radica en la pérdida de estos 80 empleos directos, sino en el efecto dominó que la reforma laboral pueda tener en otras empresas del cordón industrial. El hecho de que trabajadores con años de antigüedad decidan abandonar sus puestos por miedo a perder beneficios futuros es una señal de alerta para el gremio, que ve cómo se debilita la resistencia colectiva ante los ajustes empresariales.
El contexto industrial y la presión impositiva en Santa Fe
El conflicto en Electrolux se desarrolla en un contexto ambivalente para la economía de Santa Fe. Por un lado, el gobierno provincial destacó recientemente que la rebaja de impuestos permitió la creación de más de 8.500 empleos en el último trimestre, generando un ahorro fiscal millonario en Ingresos Brutos. No obstante, estas cifras macroeconómicas contrastan con la realidad de las multinacionales del sector línea blanca, que enfrentan costos logísticos y una competencia externa que pone en jaque la manufactura nacional.
A esto se suma la problemática energética. El sector industrial santafesino se prepara para enfrentar un invierno complejo, con previsiones de cortes en el suministro de gas que podrían durar hasta 30 días. Para empresas como Electrolux, que requieren previsibilidad para mantener sus líneas de montaje operativas, el combo de reforma laboral, incertidumbre energética y cambio de modelo productivo termina acelerando decisiones de achicamiento que impactan directamente en el tejido social de Rosario.
La situación en la planta de la zona sudoeste se monitorea hora a hora. El éxito o fracaso del plan de retiros voluntarios determinará si el conflicto escala hacia medidas de fuerza o si se consolida como una reducción silenciosa de la capacidad industrial rosarina, marcando un precedente preocupante para el resto de las terminales metalúrgicas de la región que observan con atención el devenir de la reforma laboral.

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