El transporte interurbano de Santa Fe entró en una fase crítica tras los últimos aumentos de combustibles. Las empresas comenzaron a reducir horarios y suspender recorridos hacia el interior debido al déficit operativo.
El sistema de transporte interurbano de la provincia de Santa Fe atraviesa horas decisivas. El fuerte incremento en los costos operativos, traccionado principalmente por la suba del precio del gasoil, obligó a las empresas a implementar un plan de contingencia que incluye el recorte de frecuencias en Rosario y diversas localidades del interior santafesino.
El impacto del combustible en los costos operativos
La escalada en el precio de los combustibles desarticuló la estructura de costos de las prestatarias. Según advirtieron desde la Cámara Empresaria de Transporte Multimodal de Pasajeros (Cetramp), el insumo básico registró subas que vuelven insostenible el mantenimiento de los esquemas horarios actuales.
Ante este escenario, las compañías optaron por reducir servicios en las franjas horarias de menor demanda para mitigar las pérdidas. Esta medida afecta directamente la conectividad regional, generando mayores tiempos de espera para los pasajeros que se desplazan diariamente entre Rosario y los nodos productivos del Gran Rosario y el interior provincial.
"Todas las empresas vamos a reducir un poco, fundamentalmente aquellos horarios que tienen menor cantidad de pasajeros", explicó Saúl Isaacson, referente del sector empresario, quien confirmó que la quita de frecuencias es la única salida inmediata ante la falta de una actualización tarifaria acorde a la inflación de costos.
Suspensión de recorridos y riesgo de mayor desfinanciamiento
La crisis ya se materializó en casos concretos como el de la empresa Los Ranqueles, que anunció la suspensión por tiempo indeterminado de servicios que conectan el sur santafesino con el sudeste cordobés. Los tramos afectados unen localidades como Arteaga, Chañar Ladeado y Cruz Alta, bajo el argumento de una "baja rentabilidad" y una caída sostenida en la demanda de pasajes.
El sector se encuentra en un callejón sin salida: la quita de subsidios nacionales, sumada a la paritaria de los choferes y el gasoil "imposible de pagar", genera una presión que las empresas buscan aliviar con un pedido de aumento del boleto que oscila entre el 30% y el 35%. Sin esta actualización, advierten que el recorte de servicios podría profundizarse en las próximas semanas.


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