La Municipalidad de Rosario puso en marcha una iniciativa que busca transformar elementos secuestrados en infracciones en recursos para la comunidad. A través de resoluciones del Tribunal de Faltas, se concretó la donación de una importante cantidad de bienes decomisados, los cuales fueron entregados a instituciones que cumplen un rol social estratégico en distintos barrios de la ciudad.
Equipamiento para el fortalecimiento barrial
La Secretaría de Control y Convivencia confirmó que la distribución incluye elementos clave para la logística diaria de entidades de bien público. Entre los bienes entregados se destacan 11 heladeras, una enfriadora de bebidas, una cortadora de fiambre y una balanza digital, herramientas fundamentales para el funcionamiento de comedores y merenderos.
Además de los artefactos de refrigeración y pesaje, se redistribuyó mobiliario que se encontraba en depósitos municipales tras diversos operativos. En total, se repartieron 20 sillas y cinco mesas, las cuales habían sido incautadas originalmente en procedimientos realizados de manera conjunta por agentes de control y la Policía de Santa Fe.
Una "segunda vida" para los objetos incautados
El secretario de Control y Convivencia, Diego Herrera, resaltó la importancia de que el Estado municipal gestione estos recursos con una mirada social. “Muchos de los bienes que se decomisan en operativos de fiscalización se encuentran en buenas condiciones. Por eso tomamos la decisión de que puedan tener una segunda vida en instituciones que cumplen un rol fundamental en los barrios”, explicó el funcionario.
Desde el Palacio de los Leones señalaron que el objetivo es evitar que estos elementos queden almacenados de forma indefinida hasta su deterioro. Al respecto, Herrera subrayó: “Los clubes, escuelas y organizaciones sociales son espacios de encuentro, contención y desarrollo. Poder aportarles equipamiento que fortalezca su trabajo diario es una forma de acompañar el enorme esfuerzo que realizan”.
Antecedentes de una política de reutilización social
No es la primera vez que la ciudad adopta este criterio para el destino de bienes secuestrados. Anteriormente, la Municipalidad ya había realizado entregas similares tras intervenciones en fiestas clandestinas, donde se decomisaron equipos de sonido y mobiliario que luego fueron aprovechados por otras dependencias o instituciones.
Esta línea de acción también alcanzó a los jardines de infantes de la ciudad, que en ocasiones anteriores recibieron mesas y pizarrones recuperados. Con esta nueva entrega, la gestión local busca consolidar un modelo donde el control urbano no termine solo en la sanción, sino que genere un impacto positivo directo en la red de contención social de Rosario.


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