Rosario Central se encuentra en las semanas previas a un cambio de ritmo frenético. Con la fase de grupos de la Copa Libertadores en el horizonte cercano, el cuerpo técnico liderado por Jorge Almirón sabe que el éxito en el certamen continental y la competitividad en el torneo local dependerán, exclusivamente, de la profundidad y el estado físico de su plantel profesional.
El retorno de los pilares defensivos
Uno de los mayores desafíos para el entrenador es la reconstrucción de la solidez defensiva, especialmente tras la inactividad de sus referentes. Facundo Mallo, quien inició el año como titular indiscutido, lleva más de un mes sin sumar minutos oficiales desde el encuentro frente a Aldosivi. Su regreso es vital para dotar de jerarquía a una zaga que sentirá el desgaste de los viajes internacionales.
Por otro lado, la situación de Carlos Quintana sigue bajo la lupa médica. El experimentado defensor central continúa trabajando en su recuperación tras la fractura de tobillo sufrida el año pasado. “El recambio debe estar apto para cuando la doble competencia aceche”, sostienen desde el entorno de Arroyito, remarcando que contar con el "Pelado" en condiciones óptimas será fundamental para la rotación.
Puesta a punto para los referentes y refuerzos
La atención también está puesta en el máximo ídolo del club, Marco Ruben. El delantero se encuentra realizando un reacondicionamiento físico intensivo para estar a la altura de la exigencia que propone Almirón. Su presencia no solo aporta peso ofensivo, sino que funciona como un factor anímico determinante dentro del vestuario en partidos de eliminación directa.
A esta estructura se suma Pol Fernández, una de las incorporaciones de mayor peso en el último mercado de pases. Aunque ha tenido participaciones esporádicas ingresando desde el banco de suplentes, el cuerpo técnico proyecta que el ex mediocampista de Boca se convierta en el eje de la distribución de juego cuando comience la seguidilla de partidos cada tres días.
La logística de la doble competencia
Central dispone de apenas dos partidos antes de que el calendario internacional se instale definitivamente en la agenda canalla. La planificación quirúrgica será clave para evitar lesiones y garantizar que aquellos futbolistas que hoy actúan "a cuentagotas" pasen a ser alternativas válidas y competitivas.
La dirigencia y el cuerpo técnico coinciden en que la Libertadores no permite márgenes de error. Con el objetivo de clasificar a octavos de final, el club apuesta a que este periodo de preparación sea el trampolín necesario para que los nombres propios de jerarquía recuperen su mejor versión física y futbolística justo a tiempo.

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