En un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el endeudamiento familiar, Rosario comienza a delinear estrategias para evitar una crisis de morosidad en los edificios. Mientras el Congreso Nacional analiza proyectos para aliviar el peso de las tarjetas de crédito "explotadas", a nivel local se baraja una alternativa financiera concreta: créditos específicos para que los vecinos puedan regularizar sus deudas de expensas.
El modelo porteño llega al radar local
La iniciativa surge tras observar la implementación de líneas de financiamiento similares por parte del Banco Ciudad en Buenos Aires. Adolfo Jäger, presidente de la Cámara de la Propiedad Horizontal de la Provincia de Santa Fe, confirmó que el escenario local está bajo observación y que ya existen diálogos preliminares para replicar la herramienta en la región.
"El Banco Municipal estaría evaluando una alternativa similar", comentó Jäger en declaraciones radiales, refiriéndose a la posibilidad de que la entidad pública rosarina ofrezca préstamos blandos para los consorcistas. Si bien aclaró que hoy no se trata de una "cuestión urgente", la aparición de este plan en el radar busca adelantarse a un posible efecto dominó provocado por la inflación y los ajustes tarifarios.
Morosidad y estrategias de los administradores
A diferencia de lo que ocurre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde la morosidad saltó del 17% al 19% en el último mes, Rosario mantiene niveles que los especialistas califican como aceptables. Sin embargo, se detectó un cambio en la conducta de pago: las expensas pasaron de ser una prioridad a una variable de ajuste mensual.
Desde la Cámara de la Propiedad Horizontal señalaron que, aunque no hay un porcentaje alarmante de deuda estructural, sí se registran "atrasos circunstanciales". Ante esta situación, Jäger explicó que el rol del administrador es clave: "Donde hay alguna dificultad económica dentro de una familia, se puede pensar en dejarlo para el mes siguiente. Ahí está el expertise del administrador para estar encima de los casos puntuales".
El impacto de las tarjetas en el presupuesto mensual
El fenómeno de las expensas no es aislado. Está estrechamente ligado al uso intensivo de las tarjetas de crédito para cubrir consumos básicos. Cuando los límites de financiamiento llegan a su tope, el pago de los gastos centrales del edificio suele postergarse. Para evitar que el "rojo" se vuelva crónico, los administradores recomiendan no dejar pasar más de tres o cuatro meses antes de derivar la deuda a instancias legales.
El costo de mantener un departamento se ha visto afectado por la falta de una variación lineal con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Los picos de ajustes en contratos de servicios, abonos de mantenimiento y los bonos de portería generan saltos bruscos que muchas familias ya no pueden cubrir con sus ingresos corrientes, convirtiendo al financiamiento bancario en una salida necesaria para mantener el equilibrio de los consorcios.


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