El Concejo Municipal de Rosario se encamina a definir un nuevo esquema para el servicio de taxis en la ciudad. En una reunión clave de la comisión de Servicios Públicos, los titulares de licencias formalizaron un pedido de aumento del 30% en la tarifa, argumentando una crisis terminal del sector frente a la inflación y el avance de las aplicaciones de transporte.
Un desfasaje que asfixia a los titulares
La situación económica del sector es crítica. Según los representantes de las cámaras (Catiltar, Attyr y Camtar), los costos operativos han superado ampliamente los ingresos. Los datos presentados ante los ediles son contundentes: desde septiembre de 2022 a la fecha, el valor de los vehículos aumentó un 822%, mientras que la tarifa solo se ajustó un 595%.
La concejala radical Anahí Schibelbein, presidenta de la comisión, confirmó el compromiso de tratar la actualización el próximo jueves 26 de febrero. De aprobarse, la bajada de bandera escalaría a los 2.700 pesos, mientras que la ficha técnica pasaría de 88 a 116 pesos. “Asumí el compromiso de tratar el tema aumento; ya en mayo del año pasado la tarifa arrojaba un desfasaje importante”, precisó la edila.
Publicidad en las unidades: la alternativa al costo del pasaje
Como complemento al aumento tarifario, avanza un proyecto disruptivo impulsado por el concejal Pablo Gavira (bloque UNO). La iniciativa busca que los taxis puedan exhibir publicidad en techos, puertas traseras y lunetas, permitiendo a los dueños de los vehículos obtener un ingreso extraordinario sin que esto recaiga en el bolsillo del pasajero.
“La idea es que tengan un ingreso independiente del costo de la tarifa. Se podría implementar con imanes y no representará un costo operativo para el titular”, explicó Gavira. Esta modalidad, que ya funciona en ciudades como Santa Fe y La Plata, prohíbe anuncios vinculados a política, juegos de azar online y contenidos infantiles.
La batalla contra las aplicaciones y la renovación de flota
Uno de los puntos de mayor fricción sigue siendo la competencia con plataformas como Uber y Didi. José Iantosca, referente de Catiltar, fue tajante: “No se puede trabajar a tan bajo costo. Aumentó el combustible, los seguros más de un 30% y el precio de los autos se disparó”. El sector estima que hay unas 1.700 unidades caucionadas y otras 800 que necesitan renovarse urgentemente por ser modelos 2013 a 2015.
Desde el Concejo, Schibelbein relativizó el impacto de las apps en términos de precio, señalando que la diferencia ya no es tan marcada, pero reconoció que existe una “batalla cultural” que el taxi debe recuperar. Por ello, se evalúa solicitar asistencia financiera al gobierno provincial para facilitar el recambio de las unidades y garantizar la continuidad de un servicio público esencial para la ciudad.


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