Adentro del local del cajero automático quedaron una frazada y algunas prendas.
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmó este miércoles avances significativos en la investigación por la muerte de un hombre en un cajero automático del macrocentro rosarino. Tras el hallazgo del cuerpo sobre un charco de sangre, la justicia descartó la hipótesis de un homicidio.
El perfil de la víctima y el hallazgo en Santa Fe al 3100
La víctima fue identificada oficialmente como Carlos Medina, de 45 años. El hombre se encontraba en situación de calle y era una figura conocida por los vecinos y estudiantes que transitan diariamente la zona de las facultades de Odontología y Ciencias Médicas de la UNR.
El hallazgo se produjo el pasado lunes, durante el primer feriado de carnaval, en la sucursal del Banco Nación ubicada en Santa Fe y Vera Mujica. El operativo policial inicial generó una fuerte alarma debido a la gran cantidad de sangre presente en la escena, lo que obligó a preservar el lugar de manera rigurosa.
Debido a la naturaleza del hallazgo, la causa fue caratulada preventivamente como muerte dudosa. La investigación quedó inicialmente bajo la órbita de un equipo especializado en homicidios dolosos para descartar cualquier tipo de violencia urbana o agresión externa.
Los resultados de la autopsia y el giro en la causa
A 48 horas del suceso, el preinforme de la autopsia arrojó luz sobre el trágico final de Medina. Según las pericias forenses, “no hubo intervención de terceras personas en el fallecimiento”, lo que desactiva la pista criminal y sugiere un deceso por causas naturales o complicaciones de salud previas.
"La hipótesis de un asesinato quedó descartada, aunque la investigación sigue abierta para determinar las causas biológicas del deceso", indicaron fuentes judiciales. Tras estos resultados, el expediente fue derivado a la Agencia de Siniestralidad Vial y Homicidios Culposos del MPA.
La escena en el local del Banco Nación reflejó durante horas la crudeza de la vida en la calle. Adentro del recinto quedaron una frazada, algunas prendas y restos de pertenencias de Medina, resguardados del ojo público por una bolsa de consorcio colocada en el vidrio para evitar el morbo de los transeúntes.
El impacto de la indigencia en el macrocentro
El caso de Carlos Medina vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de las personas que pernoctan en los cajeros automáticos de la ciudad. A pesar de que el macrocentro rosarino suele tener un ritmo frenético, el feriado de carnaval garantizó un aislamiento que demoró el hallazgo del cuerpo.
La normalización de ver a personas durmiendo en terminales bancarias contrasta con la conmoción que genera un desenlace de este tipo. Vecinos de la zona recordaron a Medina como un hombre tranquilo que habitualmente buscaba refugio en esa zona de la Avenida Francia.
Con la confirmación de que no se trató de un hecho violento, la justicia rosarina se dispone a cerrar la etapa penal, mientras la comunidad universitaria lamenta la pérdida de un rostro familiar de sus veredas.


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