El ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó fuertes críticas contra el sector textil nacional al cuestionar los elevados precios de la indumentaria en el mercado interno. En medio de un escenario de apertura comercial y una crisis profunda en la industria local, el titular del Palacio de Hacienda justificó su postura personal y política frente a un esquema que calificó como abusivo para los consumidores.
"Los argentinos pagamos hasta diez veces más"
En declaraciones radiales, Caputo apuntó contra el histórico esquema de protección estatal que resguarda a las fábricas locales de la competencia externa. Según el funcionario, esta política no ha beneficiado a los trabajadores ni a los consumidores, sino a un sector empresarial específico. “El sector textil es un caso emblemático de una actividad que fue protegida durante muchísimos años. Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo”, sentenció de forma tajante.
Para el ministro, la disparidad de precios con el mercado internacional es insostenible y afecta principalmente a los estratos sociales más vulnerables. “Hay 47 millones de argentinos que terminaron pagando la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo”, afirmó, señalando que el desafío de las empresas locales deberá ser ahora competir mediante diseño y valor agregado en lugar de subsidios indirectos.
Una industria en niveles críticos de actividad
Las palabras del ministro llegan en el momento más delicado para el sector. Según datos de la Fundación Pro Tejer, la industria textil fue el rubro de peor desempeño durante 2025. En noviembre de ese año, la producción se desplomó un 36,7% interanual, mientras que el uso de la capacidad instalada en las fábricas apenas alcanzó el 29,2%, el nivel más bajo de todo el entramado industrial del país.
Este parate productivo ha tenido un correlato directo en el mercado laboral y empresarial. En menos de dos años, cerraron 558 establecimientos textiles y se perdieron más de 18.000 puestos de trabajo registrados, lo que representa una contracción del 15% del empleo en el sector. A pesar de que el consumo mostró leves signos de recuperación en supermercados, la mayor parte de esa demanda fue absorbida por productos importados, desplazando a la manufactura nacional.
El impacto de la apertura y el futuro del sector
El diagnóstico del Gobierno es que el modelo de sustitución de importaciones en el rubro textil ha llegado a su fin. Caputo argumentó que los beneficios de la protección quedaron concentrados en los dueños de las empresas, quienes tuvieron “rentabilidades muy altas gracias a que los argentinos subsidiamos precios excesivos”.
Bajo la nueva premisa económica, el Poder Ejecutivo busca que el consumo liberado por la baja de precios en indumentaria se vuelque hacia otras actividades. Sin embargo, desde las cámaras sectoriales advierten que, sin una reducción de la carga tributaria y de los costos logísticos, la industria local se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema frente a la competencia extranjera, poniendo en riesgo la continuidad de miles de pymes en todo el territorio nacional.


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