Di María viene sufriendo ataques sistemáticos de La Derecha Diario.
El posible retorno de Ángel Di María a Rosario Central dejó de ser una mera especulación deportiva para transformarse en el blanco de una agresiva campaña digital. Detrás de las críticas y los insultos que inundaron las redes sociales en las últimas horas, se esconde una trama de intereses que mezcla la política del club, la seguridad local y sectores que buscan desestabilizar la gestión de Gonzalo Belloso.
El origen de la hostilidad digital
En los últimos días, cuentas de redes sociales —muchas de ellas con perfiles poco claros o recientemente creados— comenzaron a difundir mensajes de odio dirigidos tanto al jugador del Benfica como a la actual comisión directiva de Central. Estos ataques no parecen ser reacciones aisladas de hinchas genuinos, sino movimientos orquestados que aprovechan la incertidumbre sobre el futuro del ídolo.
La tensión escaló luego de que se hicieran públicos ciertos condicionamientos que la familia de Di María evalúa respecto a la seguridad en Rosario. Esta situación fue aprovechada por sectores que buscan desgastar la figura del presidente canalla, utilizando al campeón del mundo como un "caballo de Troya" para generar malestar interno en la masa societaria.
Un operativo de desgaste político
El trasfondo de esta situación revela una interna feroz. Según analistas del entorno auriazul, los insultos en plataformas como X (antes Twitter) e Instagram intentan instalar la narrativa de que Di María "le da la espalda" al club, omitiendo las graves amenazas que sufrió su familia meses atrás en un barrio cerrado de la zona de Funes.
"Lo que se busca es quebrar el vínculo emocional del hincha con el máximo referente del club en el mundo", sostienen fuentes cercanas a la institución. Este tipo de tácticas digitales se volvieron moneda corriente en el fútbol argentino, donde las "granjas de trolls" operan para instalar temas de agenda o forzar decisiones dirigenciales mediante la presión pública.
Seguridad y el futuro de "Fideo"
El impacto de esta campaña no es menor. El jugador, que siempre manifestó su deseo de retirarse en el Gigante de Arroyito, se encuentra en una encrucijada donde la paz familiar pesa más que cualquier contrato deportivo. La dirigencia de Rosario Central, por su parte, mantiene un silencio prudente para no entorpecer los canales de comunicación directos con el futbolista.
El escenario actual plantea un interrogante que va más allá de lo futbolístico: cómo blindar a las figuras del deporte frente a ataques coordinados que buscan influir en sus decisiones personales. Mientras tanto, el hincha genuino de Central observa con preocupación cómo la ilusión de ver a Di María nuevamente con la camiseta de la Academia se ve empañada por intereses ajenos a la pelota.


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