El Gobierno de transición de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, anunció este viernes el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con los Estados Unidos. El objetivo central de este acercamiento es formalizar el restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países, cuyas relaciones permanecían rotas desde 2019.
El arribo de la delegación estadounidense a Caracas
A casi una semana de la captura de Nicolás Maduro, el Departamento de Estado de EE.UU. confirmó el envío de una misión oficial a la capital venezolana. La delegación está integrada por personal de seguridad y funcionarios de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU), bajo el liderazgo del encargado de negocios, John T. McNamara.
El canciller venezolano, Yván Gil, informó a través de un comunicado que la llegada de los funcionarios norteamericanos marca el primer paso de una agenda bilateral que incluirá, próximamente, el viaje de una representación venezolana a Washington. “Venezuela enfrentará esta agresión por la vía diplomática, convencida de que este es el camino legítimo para la defensa de la soberanía”, expresó el funcionario.
Según fuentes del Departamento de Estado, la misión tiene como tarea realizar una “evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones”. Este movimiento busca normalizar la presencia institucional de Washington en territorio venezolano tras años de máxima tensión y sanciones económicas.
Reorganización militar y reducción de tropas en el Caribe
En paralelo a los avances diplomáticos, el Pentágono comenzó a ajustar su presencia en la región. Según reportes oficiales, el Ejército estadounidense inició una reducción del volumen de su flota desplegada en el Caribe, la cual había alcanzado niveles históricos durante la campaña de presión contra el gobierno anterior.
El repliegue incluye el traslado de los buques de transporte anfibio USS Iwo Jima y USS San Antonio hacia aguas al norte de Cuba. Esta maniobra reduciría el contingente en aproximadamente 3.000 efectivos, dejando un total de 12.000 militares en la zona. A pesar de este movimiento, el Gobierno de Donald Trump aseguró que mantendrá activos los operativos de vigilancia y lucha contra el narcotráfico.
El impacto de la transición y el costo humano
El proceso de deshielo ocurre en un clima de extrema fragilidad política. El canciller Gil aprovechó el anuncio para denunciar lo que calificó como una “agresión criminal e ilegítima” contra el territorio venezolano. Según cifras oficiales del nuevo gobierno, los enfrentamientos recientes han dejado un saldo de más de un centenar de muertes, incluyendo civiles y militares.
La administración de Delcy Rodríguez sostiene que la vía del diálogo es la única alternativa para garantizar la paz y el restablecimiento del Derecho Internacional. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la capacidad de este gobierno de transición para estabilizar el país y concretar el retorno de las embajadas, un hito clave para la reinserción de Venezuela en el sistema financiero y político global.

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