El clima sindical en Rosario ha cambiado de temperatura. Frente a la velocidad que el Gobierno nacional ha impreso a sus negociaciones para asegurar los votos necesarios en el Congreso, un núcleo duro de gremios locales ha decidido abandonar la espera y pasar a la ofensiva. La premisa es clara: organizar una resistencia efectiva y multisectorial contra el capítulo de la reforma laboral.
Cumbre estratégica en la UOM
El epicentro de esta nueva etapa de confrontación fue la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Allí, representantes de 25 organizaciones gremiales de peso, muchas de ellas alineadas con la CGT, se dieron cita para trazar una hoja de ruta común. La reunión estuvo marcada por un diagnóstico compartido: existe una inquietud palpable ante el ritmo vertiginoso del oficialismo para recolectar adhesiones políticas, que contrasta —a ojos de los dirigentes— con cierta pasividad de los sectores opositores.
La estrategia definida en el encuentro plantea una batalla en tres frentes simultáneos para frenar el avance sobre los derechos adquiridos: el jurídico, el legislativo y el diálogo político. Los dirigentes coincidieron en que no basta con la acción en los tribunales; es necesario articular una presión política que llegue a las bancas donde se definirán las leyes.
Advertencia a los gobernadores
Uno de los puntos más álgidos del debate fue el mensaje enviado a los mandatarios provinciales. En momentos donde la Casa Rosada negocia recursos fiscales a cambio de apoyo legislativo, los sindicatos rosarinos marcaron la cancha. La advertencia fue directa: no se tolerará que las negociaciones por intereses fiscales locales se realicen a costa de entregar los derechos de los trabajadores.
Si bien la declaración final del encuentro mantuvo las formas diplomáticas, las discusiones a puertas cerradas revelaron el fastidio de las bases. Existe una crítica latente hacia la conducción nacional por la cautela mostrada mientras el Gobierno avanza con ofertas de canje político a gobernadores y legisladores.
Un frente amplio y diverso
La convocatoria logró reunir a un abanico diverso del tejido productivo y de servicios de la región. En la mesa se sentaron representantes de la industria, el transporte, el sector fluvial y marítimo, aeronáuticos, aceiteros y viales, entre otros. El objetivo es unificar esfuerzos para que la respuesta gremial no sea sectorizada, sino un bloque compacto capaz de incidir en la agenda pública.
Entre los puntos críticos que unifican el reclamo, destaca el rechazo absoluto a cualquier modificación en la Ley de Contrato de Trabajo que implique una pérdida de tutela para el empleado, así como la defensa del modelo sindical vigente frente a los intentos de desfinanciamiento de las estructuras gremiales.

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