La Municipalidad de Rosario puso en marcha un ambicioso operativo de refulado en el balneario La Florida para transformar la fisonomía de la costa norte. Con el arribo de 50 embarcaciones cargadas de material, se inició el proceso de volcado de 50.000 metros cúbicos de arena, una intervención clave para recuperar espacio público y mejorar las condiciones del predio en el pico de la temporada estival.
Un operativo histórico para la Costa Norte
El despliegue logístico actual representa uno de los aportes de material más significativos de los últimos años para la ciudad. Cada uno de los barcos transporta cerca de 1.000 metros cúbicos de arena, destinados a recomponer los sectores más castigados por la erosión natural y las constantes variaciones en el nivel del Río Paraná.
Los trabajos se ejecutan de manera estratégica para no interrumpir el funcionamiento habitual del balneario. De esta forma, los miles de rosarinos y turistas que asisten diariamente pueden observar el avance de las tareas mientras disfrutan de las instalaciones, garantizando que la superficie útil de la playa crezca de forma inmediata.
El impacto en la experiencia del usuario
Desde la gestión local destacan que esta obra no es un hecho aislado, sino parte de un plan de mantenimiento profundo. "Estamos hablando de 50.000 metros cúbicos de arena que ya llegaron y que empiezan a verse reflejados en la playa", explicó Patricio Alday, presidente de Costanera Rosario, quien además resaltó la importancia de realizar estas tareas durante el verano.
"Es una acción muy importante porque se realiza en plena temporada, acompañando el uso intensivo del balneario y mejorando la experiencia de quienes vienen todos los días", señaló el funcionario. Según Alday, la decisión busca sostener a La Florida como el principal punto de encuentro y recreación de la región.
Obras complementarias y puesta en valor
Más allá del refulado, la Municipalidad ejecutó una serie de mejoras estructurales para optimizar la seguridad y el confort. Entre las intervenciones se destaca la puesta en valor del muelle público, que incluyó la reparación de pasamanos, pintura integral de barandas y columnas, y una renovación total de la señalética informativa.
Seguridad: Se reforzó el vallado de ingreso para restringir el acceso de vehículos motorizados y bicicletas.
Infraestructura: Se reacondicionaron baños, vestuarios y el mobiliario de playa.
Náutica: Se extendió la bajada náutica pública para adaptarla a las condiciones actuales del río, asegurando su operatividad para los navegantes.
Con esta inversión, Rosario busca consolidar una oferta turística de calidad, garantizando un entorno accesible y moderno para enfrentar las altas temperaturas de enero.


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