La joven tenía 27 años
El caso de Narela Barreto, la joven argentina de 27 años que era intensamente buscada en Estados Unidos, tuvo el desenlace más temido. Tras desaparecer el pasado 23 de enero en la ciudad de Los Ángeles, su cuerpo fue hallado en la vía pública, a pocas cuadras de su domicilio. Santiago, hermano de la víctima, rompió el silencio y aportó precisiones sobre las últimas horas de la joven, descartando inicialmente la hipótesis de un robo en su vivienda.
El hallazgo del cuerpo en la vía pública
Según el testimonio brindado por Santiago Barreto, la principal hipótesis indica que el fallecimiento se produjo de forma casi inmediata a su desaparición. “Parece que llevaba muerta ya del mismo viernes en que dejó de recibir las llamadas. Estos son los datos que tiene mi papá”, explicó el joven en diálogo con Telenoche. El cuerpo fue localizado a escasos 500 metros del departamento al que Narela se había mudado recientemente.
“Lo que a mí me llegó es que la encontraron en la calle. Estaba a unas cinco cuadras tirada y ya parece que tenía un par de días fallecida”, detalló Santiago. Un dato clave para los investigadores es que la joven llevaba sus pertenencias personales en el momento del hallazgo: “El teléfono lo tenía mi hermana encima, eso me consta completamente”.
Una vivienda en orden y el rastro tecnológico
Antes de que el padre de la joven viajara a territorio estadounidense, un allegado logró ingresar a la propiedad de Narela junto a efectivos policiales. El escenario que encontraron descartó un escenario de violencia dentro del hogar. “Un amigo de mi hermana logró entrar con la policía y estaba todo en orden, era como ella lo había dejado”, remarcó su hermano, quien además señaló que el último registro de la aplicación Uber no correspondía a un viaje de ella, sino a un servicio de entrega.
La reconstrucción de los hechos sugiere que el episodio ocurrió cuando la joven se disponía a iniciar su jornada. “Esto pasó cuando ella se estaba yendo a algún lugar, al trabajo, seguramente”, añadió Santiago. Narela, oriunda de Capital Federal pero con domicilio radicado en la localidad bonaerense de Banfield, se encontraba en Estados Unidos desde junio de 2024, país al que llegó originalmente para asistir al casamiento de una amiga.
El dolor de la familia y el sueño de probar suerte afuera
Narela Barreto dominaba el inglés desde pequeña, lo que le permitió trabajar como traductora y desempeñarse en diversos empleos en California, el último de ellos como mesera. En Argentina, era conocida por atender un kiosco en Banfield junto a sus primas antes de decidir emigrar para "probar suerte".
La noticia de su muerte generó una fuerte conmoción en redes sociales, donde su familia había motorizado una campaña de búsqueda masiva. “Por siempre y para siempre en mi corazón, te voy a extrañar toda mi vida. Te amo, descansa en paz hermanita”, escribió Santiago en su cuenta de Instagram, despidiendo a la joven cuya muerte hoy es materia de investigación en una de las ciudades más importantes de la costa oeste norteamericana.
El desenlace menos esperado para la búsqueda de Narela Micaela Barreto se confirmó este jueves. La joven argentina de 27 años, que había sido vista por última vez el pasado viernes 23 de enero en la ciudad de Los Ángeles, fue hallada sin vida. La noticia fue comunicada a su familia luego de que su padre arribara a los Estados Unidos para seguir de cerca las tareas de rastrillaje y la investigación policial.
Los últimos movimientos y la pérdida de contacto
Narela, oriunda de la localidad bonaerense de Banfield, se encontraba radicada en el país norteamericano desde mediados de 2024. Según el relato de sus allegados, el último contacto directo ocurrió el viernes, cuando le envió un mensaje a su madre avisándole que se dirigía a su trabajo. “Hasta las 12 del mediodía del lunes el teléfono estaba prendido porque le llegaban los dos tildes. Desde ese momento, el celular se apagó”, detalló su prima Milagros en declaraciones televisivas.
Testigos y allegados en Los Ángeles indicaron que la joven habría sido vista por última vez subiéndose a un vehículo de aplicación. Al notar que no regresaba a su domicilio ni respondía llamadas, sus amigas en Estados Unidos dieron la alerta a la familia en Argentina, iniciando una campaña de difusión que se viralizó rápidamente en redes sociales bajo la consigna de búsqueda.
Una vida entre el estudio y el sueño del progreso
Antes de emigrar, Narela trabajaba en un kiosco familiar en el sur del Gran Buenos Aires y se desempeñaba como traductora de inglés, idioma que dominaba con fluidez. Había viajado a Estados Unidos inicialmente para asistir al casamiento de una amiga, pero decidió quedarse a trabajar como camarera para ayudar económicamente a su madre y abuelos, con el proyecto de regresar a la Argentina en el corto plazo.
“Ella, más que mi primita, es mi hermana del alma”, escribió Ayelén, otra de sus familiares, en un posteo que reflejó la angustia de los cinco días de incertidumbre. La familia destacó en todo momento que Narela tenía su documentación y visa en regla, descartando inicialmente cualquier problema legal con las autoridades migratorias (ICE) como motivo de su silencio.
Silencio oficial sobre las causas del fallecimiento
Hasta el momento, las autoridades de Los Ángeles y el consulado argentino no han brindado precisiones sobre las circunstancias en las que fue hallado el cuerpo ni las causas de la muerte. La causa se mantiene bajo investigación y no se descarta ninguna hipótesis mientras se esperan los resultados de las pericias forenses.
El caso reavivó el debate sobre la seguridad de los jóvenes argentinos en el exterior y los protocolos de asistencia consular. Por ahora, el círculo íntimo de la joven en Banfield se encuentra sumido en el dolor, a la espera de mayores detalles para iniciar el proceso de repatriación de los restos.


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