A once años de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la herida institucional sigue abierta, pero el expediente judicial muestra una reactivación significativa. En este nuevo aniversario, la investigación que encabezan el fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini ha puesto el foco en dos ejes críticos que prometen sacudir el tablero en este 2026: el rol de la inteligencia ilegal en las horas previas al crimen y las maniobras políticas para instalar la hipótesis del suicidio.
El foco en los agentes de inteligencia
La novedad más relevante de este tramo de la causa es la citación a declarar de agentes de inteligencia del Ejército que estuvieron operativos en enero de 2015. Según fuentes judiciales, la pesquisa ha logrado geolocalizar los teléfonos de un grupo reducido de espías en las inmediaciones de las torres Le Parc, en Puerto Madero, durante el fin de semana en que el fiscal fue hallado sin vida.
Los investigadores buscan determinar si existieron órdenes irregulares para montar una vigilancia clandestina sobre Nisman, justo cuando se preparaba para presentar ante el Congreso las pruebas de su denuncia contra la entonces presidenta Cristina Kirchner por el Memorándum con Irán. La hipótesis de la fiscalía es clara: el movimiento de estos agentes no fue casual y podría estar vinculado a la ejecución o la logística del homicidio.
La trama del encubrimiento
Paralelamente, la Justicia avanza sobre la denominada "pista del encubrimiento". Se investiga la existencia de un plan orquestado desde el poder político y judicial de aquel entonces para contaminar la escena del crimen y desviar la investigación inicial hacia la teoría del suicidio. En este sentido, se esperan definiciones clave para la primera mitad de este año.
Uno de los hitos procesales más esperados es la inminente indagatoria de Viviana Fein, la primera fiscal del caso, prevista para finales de febrero. La Justicia busca esclarecer por qué se permitieron irregularidades flagrantes en el departamento de Nisman y cómo se manejó la cadena de custodia de las pruebas en esas primeras horas caóticas.
Un crimen de Estado sin autores materiales
A pesar de que la Justicia federal ha ratificado que la muerte de Nisman fue un homicidio vinculado directamente a su labor como fiscal de la causa AMIA, la gran deuda pendiente sigue siendo la identificación de los autores materiales. Sin embargo, el avance sobre la estructura de inteligencia y los responsables del encubrimiento político marca un cambio de ritmo en un expediente que, tras más de una década, se niega a quedar en el olvido.

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