El tenis argentino vive horas decisivas en Melbourne Park. Con la segunda semana del primer Grand Slam de la temporada en el horizonte, Francisco Cerúndolo y Tomás Etcheverry se preparan para afrontar sus compromisos de tercera ronda con un objetivo claro: romper la barrera y meterse entre los dieciséis mejores del torneo.
La solidez de Cerúndolo ante una prueba de fuego
La actuación de la mayor de las raquetas nacionales en la ronda previa fue una declaración de intenciones. Francisco Cerúndolo llega a esta instancia con la confianza en alza tras despachar con autoridad al bosnio Damir Dzumhur. El marcador de 6-3, 6-2 y 6-1 no solo reflejó su superioridad técnica, sino también una madurez física que será vital para lo que viene.
El desafío ahora sube considerablemente de nivel. Del otro lado de la red estará Andrey Rublev, un rival que conoce de memoria la intensidad de estas instancias. Para el argentino, la clave pasará por mantener la agresividad con su derecha y no ceder terreno ante la velocidad de bola que propone el europeo. Cerúndolo sabe que para avanzar a los octavos de final en Australia deberá rozar la perfección y capitalizar las oportunidades que su rival, a veces temperamental, pueda ofrecer.
Etcheverry y la batalla de la resistencia
Por su parte, Tomás Etcheverry continúa demostrando que su evolución en superficies rápidas es una realidad. El platense viene de superar un escollo complejo ante el británico Arthur Fery, en un partido donde tuvo que sacar a relucir su ya característica garra para imponerse en momentos cumbre. Su capacidad para alargar los puntos y su solidez desde el fondo de la pista serán sus mejores armas en el próximo cruce.
El duelo que se avecina para Etcheverry promete ser de alto voltaje frente al kazajo Alexander Bublik. Es un choque de estilos: la consistencia y el trabajo obrero del argentino contra la imprevisibilidad y el talento anárquico de su oponente. Si Tomás logra mantener la concentración y no entrar en el juego de ritmos cortados que suele proponer Bublik, tiene serias chances de firmar una de las victorias más importantes de su carrera en Grand Slams.
La legión argentina mantiene viva la ilusión en el cemento australiano. Ambos tenistas llegan con rodaje, con el físico entero y con el tenis necesario para dar el golpe en una jornada que puede ser bisagra para el deporte nacional en este 2026.

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