El buque de investigación encendió las alarmas en la Armada chilena.
La llegada del buque de investigación chino Tan Suo Yi Hao a las costas chilenas ha encendido las alarmas en los organismos de defensa. La embarcación, que tiene previsto recalar en Valparaíso el próximo 17 de enero, tiene como misión oficial estudiar la Fosa de Atacama. Sin embargo, sus antecedentes en Australia y Filipinas despertaron sospechas sobre una doble función que combinaría la ciencia con la recopilación de inteligencia estratégica.
El objetivo científico en la Fosa de Atacama
La expedición es el resultado de un convenio firmado hace dos años entre el Instituto de Ciencias e Ingeniería del Mar Profundo (IDSSE) de China y el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción. El proyecto busca descifrar los secretos de la biodiversidad a 8.000 metros de profundidad. Según la Dra. Mengran Du, investigadora de la Academia de Ciencias China, el estudio es fundamental para “obtener un mejor mapa geológico de esta zona y comprender mejor su biodiversidad”.
Para esta tarea, la nave cuenta con el Fendouzhe, el único submarino del mundo capaz de alcanzar profundidades abisales de forma sistemática. La misión contempla el análisis de la columna de agua y el fondo marino en 33 estaciones oceanográficas ubicadas en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile.
Sospechas de espionaje y cables submarinos
A pesar del marco académico, el historial reciente del Tan Suo Yi Hao genera inquietud. En 2025, el buque fue monitoreado por las Fuerzas de Defensa de Australia tras seguir la ruta de cables submarinos críticos para internet y la logística global. “Ese barco está siguiendo precisamente ese cable submarino; están cartografiándolo para futuras operaciones”, advirtió Malcolm Davis, analista senior del Instituto Australiano de Política Estratégica.
La preocupación radica en el uso dual de la tecnología oceanográfica. Expertos como Ray Powell, director de SeaLight, sostienen que “todas las agencias civiles chinas están obligadas a cooperar con el ejército si este lo solicita”. El conocimiento batimétrico del lecho marino es vital para el despliegue de submarinos militares, permitiéndoles navegar y ocultarse con mayor eficacia en caso de conflicto.
El estricto control de la Armada de Chile
Ante este escenario, la Armada de Chile confirmó que mantendrá un monitoreo permanente a través del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA). La institución limitó el área de estudio original, reduciendo las estaciones de investigación de 68 a 33 para resguardar la seguridad nacional. Además, se dispondrá de un oficial chileno a bordo para supervisar que la navegación se ajuste estrictamente a lo autorizado.
“Los antecedentes técnicos fueron analizados por el SHOA y sus implicancias relacionadas con Seguridad Nacional fueron revisadas por los mandos del Estado Mayor”, informaron desde la fuerza naval. El cronograma estipula que, tras su paso por Valparaíso y Antofagasta, el buque deberá abandonar las aguas jurisdiccionales chilenas el 3 de marzo para emprender el regreso a su puerto base en Hainan.


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