El respaldo explícito de Donald Trump hacia la gestión de Javier Milei trascendió la afinidad ideológica para convertirse en la piedra angular de un nuevo paradigma geopolítico. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un influyente think tank bipartidario de Washington, la Casa Blanca comenzó a implementar lo que denominan la "Doctrina Monroe económica", una estrategia diseñada para consolidar la influencia estadounidense en América Latina y frenar el avance de China en sectores críticos.
Incentivos financieros y alineación política
El término, acuñado originalmente por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, evoca la máxima de 1823 pero adaptada al siglo XXI. Ya no se trata solo de evitar la presencia militar extranjera, sino de ofrecer cooperación financiera y beneficios comerciales a los países que se alineen con los intereses de Washington.
Henry Ziemer y Henry Large, analistas del CSIS, sostienen que el apoyo a Milei simboliza un giro pragmático en la política exterior de EE.UU. “El respaldo a Milei simboliza un giro de la política exterior de EE.UU.: priorizar la estabilidad y la alineación política en el continente americano, aún por encima de intereses económicos inmediatos”, explican los especialistas en el documento.
Esta visión se traduce en hechos concretos: a pesar de las quejas de los productores ganaderos estadounidenses, Trump habilitó la compra de carne argentina, una señal que los expertos leen como la decisión de priorizar el vínculo geoeconómico sobre la competencia sectorial interna.
El litio y la defensa como ejes de la disputa con China
Uno de los puntos de mayor fricción global es el control de los minerales estratégicos. Para Washington, asegurar las cadenas de suministro de litio y cobre es una cuestión de seguridad nacional, lo que convierte a la Argentina en un socio prioritario. La administración Milei respondió a este interés facilitando inversiones estadounidenses en minería, alejándose de los proyectos previos con capitales chinos.
El informe destaca que este alineamiento también es militar. Tras años de negociaciones con Beijing por aviones de combate y la polémica base espacial en Neuquén, la Casa Blanca logró que Argentina gire hacia el norte. El pedido de ingreso a la OTAN como socio global y la compra de equipamiento militar a EE.UU. son vistos como pasos fundamentales de esta nueva doctrina.
“Cooperar más estrechamente con Argentina premia la estrategia económica sensata de Milei y muestra los beneficios de apostar por Washington en la competencia global entre potencias”, asegura Benjamin Gedan, exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional.
Seguridad y lucha contra el narcotráfico
La cooperación no se limita a lo macroeconómico. La "Doctrina Monroe económica" integra un componente de seguridad ciudadana e institucional. En octubre, Argentina selló un acuerdo con el FBI para fortalecer la capacitación en investigaciones financieras y seguridad, sumado a operativos conjuntos contra la pesca ilegal y el narcotráfico.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido uno de los promotores de esta política de "América Primero", que busca construir "fortaleza y estabilidad en el vecindario compartido". Para el CSIS, el modelo argentino podría ser el "nuevo manual de acción" de Washington para el resto del continente, de cara a un calendario electoral que en 2026 incluirá a Brasil, Colombia y Perú.
La profundidad de esta alianza dependerá, según advierten los analistas, de la reciprocidad que la Argentina mantenga en foros internacionales, respaldando los objetivos de política exterior de EE.UU. tanto en la región como en el resto del mundo.

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