Ni el cierre de la temporada fue gratificante para Newell's Old Boys. La derrota 1 a 0 ante Racing en el Coloso, aunque considerada injustificada por el trámite, resultó ser la síntesis amarga de un 2025 repleto de penurias. La única nota positiva fue el inmenso alivio de haber evitado el descenso a duras penas en la penúltima fecha.
La última cita en el estadio Marcelo Bielsa sirvió como el final de un ciclo que estuvo al borde de lo fatídico. La mala campaña fue consecuencia directa de un plantel mal armado, cambios constantes de entrenador y, sobre todo, una comisión directiva señalada por haber "errado en todo".
El Alivio Superó el Sinsabor Final
A pesar de la caída, el público rojinegro vivió la previa y gran parte del encuentro con una tranquilidad atípica. La victoria clave sobre Huracán una semana antes permitió a los hinchas despojarse de la angustia constante de mirar el fondo de la tabla de promedios.
Los aplausos resonaron en el ingreso de los jugadores, que por primera vez en mucho tiempo no fueron resguardados del malestar de la gente. La ovación principal fue para Lucas Bernardi, el entrenador de la casa que se puso al frente del equipo en el instante de "mayor incertidumbre" y logró el objetivo de la permanencia.
La Garra no Alcanzó, la Realidad Volvió con el Gol
Durante el juego, el equipo exhibió la garra valorada por el público, con el esfuerzo habitual de Cocoliso González y Luciano Herrera. Los quites de Regiardo y la participación de los juveniles como Guch y Acuña encendieron la ilusión de una despedida con triunfo.
Sin embargo, el gol de Conechny, inesperado y llegado en el tiempo adicional, devolvió a Newell's a la cruel realidad que padeció durante todo el año. Fue en ese momento que la efusividad dio paso a los reproches.
El Cuestionamiento al Capitán y a la Dirigencia
El final del partido también expuso el quiebre de la relación con el capitán Éver Banega, quien recibió reproches en las pocas pelotas que tocó, evidenciando que ha perdido todo el crédito con la hinchada. La resignación dominó la retirada del público.
El artículo concluye con un mensaje contundente: lo vivido no puede ser la normalidad en la historia de Newell’s. Los "responsables de conducir al club" se irán en un mes, pero la institución exige un cambio de rumbo urgente. Otro año de tanta zozobra y peligro como el que culminó se considera "intolerable" para la historia de la Lepra.


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