El expresidente busca preservar las primarias para dirimir las candidaturas del PRO, mientras el diputado nacional intensifica los contactos con el radicalismo para definir el futuro de la reforma electoral.
El escenario político nacional ingresó en una fase de definiciones complejas en torno a la reforma electoral impulsada por el Poder Ejecutivo. El presidente del PRO, Mauricio Macri, ratificó su postura de rechazo absoluto a la iniciativa oficialista que busca eliminar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La determinación del exmandatario introduce un fuerte factor de tensión en la alianza legislativa con La Libertad Avanza y obliga a una reconfiguración de las estrategias de negociación en el Congreso de la Nación, donde cada voto resultará determinante para inclinar la balanza.
Ante este panorama de parálisis potencial, el diputado nacional Diego Santilli asumió un rol de articulador político con el objetivo de destrabar el debate parlamentario. Santilli inició una serie de rondas de consultas de carácter reservado con los principales referentes de la Unión Cívica Radical (UCR). El propósito del legislador bonaerense es auscultar el ánimo del centenario partido y consolidar un bloque de voluntades que permita avanzar con modificaciones al proyecto original, intentando salvar los puntos críticos de la reforma sin dinamitar los puentes con la Casa Rosada.
La resistencia de Macri a convalidar la supresión de las primarias se fundamenta en la necesidad estratégica de preservar una herramienta legal que le permita al PRO dirimir sus liderazgos internos de cara a las elecciones legislativas. En el entorno del expresidente consideran que, sin el paraguas contenedor de las PASO, el partido corre el riesgo de sufrir rupturas territoriales irremediables en distritos clave como la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la convivencia entre las diferentes alas de la estructura partidaria atraviesa momentos de extrema fragilidad.
Las razones de Macri para sostener las elecciones primarias
La postura adoptada por la conducción nacional del PRO responde a un cálculo de supervivencia e identidad política en un tablero fuertemente polarizado. Desde la perspectiva de las oficinas de Vicente López, las PASO funcionan como un mecanismo de ordenamiento indispensable frente al avance territorial de los armadores libertarios. La dirigencia macrista argumenta que la eliminación de las elecciones primarias forzaría a la coalición opositora a una negociación de listas "a dedo", un método que históricamente ha generado altos niveles de conflictividad y fugas de dirigentes hacia otras fuerzas.
"Las PASO garantizan la participación democrática y evitan que las candidaturas se resuelvan entre cuatro paredes", sostienen los colaboradores directos del expresidente, marcando una clara distancia respecto de la premisa de austeridad fiscal que esgrime el oficialismo para justificar la supresión de las elecciones. El argumento del ahorro económico, valuado por el Poder Ejecutivo en varios miles de millones de pesos, es considerado secundario por el ala dura del PRO, que antepone la preservación de las reglas de juego institucionales vigentes.
La decisión de Macri de plantar bandera en este tema también funciona como un mensaje hacia el interior de su propio partido, particularmente hacia aquellos sectores que muestran una predisposición más acelerada para una fusión orgánica con La Libertad Avanza. Al exigir el sostenimiento de las primarias, el exjefe de Estado preserva el valor de la estructura del PRO, obligando al oficialismo a competir en igualdad de condiciones en caso de que no se logre plasmar una lista de unidad en los distritos electorales más importantes del país.
La estrategia de Santilli para captar el respaldo del radicalismo
En una sintonía diferente, aunque coordinada en los objetivos finales, Diego Santilli despliega una estrategia de aproximación hacia los gobernadores y los jefes de bloque de la Unión Cívica Radical. El diputado nacional comprende que el radicalismo se encuentra dividido respecto de la conveniencia de eliminar las PASO, dado que en varias provincias del interior el sistema de primarias obligatorias representa la única garantía para que las líneas internas del partido puedan disputarle el poder a los oficialismos locales o al peronismo unificado.
Los contactos iniciados por Santilli apuntan a consensuar un proyecto alternativo que contemple la introducción de la Boleta Única de Papel a nivel nacional de forma definitiva, pero manteniendo el esquema de las PASO con modificaciones sustanciales en su financiamiento y obligatoriedad para los ciudadanos. Esta propuesta intermedia busca seducir a los sectores de la UCR que responden a los mandatarios provinciales de Alfredo Cornejo y Maximiliano Pullaro, quienes priorizan la estabilidad institucional de sus territorios por sobre los alineamientos automáticos con las directivas emanadas desde la Ciudad de Buenos Aires.
La negociación que comanda el legislador bonaerense incluye la revisión del piso electoral requerido para que los partidos políticos puedan competir en las elecciones generales, un punto que despierta especial preocupación en las fuerzas minoritarias del Congreso. Santilli intenta estructurar una mayoría parlamentaria que combine los votos del PRO dialoguista, un sector mayoritario del radicalismo y bloques federales periféricos, con el fin de presentarle al Poder Ejecutivo una propuesta de reforma consensuada que evite un fracaso legislativo de magnitud para la administración central.
El impacto de la reforma en el armado de la provincia de Buenos Aires
El debate sobre el futuro del sistema electoral tiene su epicentro de máxima tensión en la provincia de Buenos Aires, el distrito que concentra casi el 38% del padrón nacional. Una eventual eliminación de las PASO alteraría por completo los planes de campaña de las fuerzas de la oposición no kirchnerista. En territorio bonaerense, la falta de un liderazgo unificado en el espacio del centro derecha vuelve indispensable la existencia de una instancia de selección de candidatos que ordene la oferta electoral antes de los comicios generales.
Los intendentes del PRO del conurbano bonaerense miran con recelo la posibilidad de que se supriman las primarias, ya que temen que la Casa Rosada intente imponer candidatos propios de extracción libertaria en los municipios que hoy gobierna el vecinalismo o el macrismo residual. Sin la herramienta de las PASO para dirimir esas diferencias mediante el voto popular, la fragmentación de la oferta electoral opositora podría pavimentar el camino para una consolidación del peronismo nucleado detrás de la gobernación provincial.
El escenario bonaerense se complejiza aún más por la indecisión del radicalismo local, que atraviesa un proceso de debate interno respecto de su política de alianzas. El sector de la UCR provincial que responde a las conducciones tradicionales prefiere mantener el sistema vigente, entendiendo que las primarias les otorgan la posibilidad de medir fuerzas de manera transparente frente al PRO y negociar desde una posición de mayor fortaleza la conformación de los bloques legislativos y las listas de concejales en los 135 municipios de la provincia.
Perspectivas legislativas y el fantasma de la fragmentación opositora
El derrotero del proyecto de ley en la Cámara de Diputados se anticipa complejo y con final abierto. El oficialismo no cuenta con los números propios necesarios para imponer la eliminación de las PASO por mayoría simple, por lo que requiere de manera inexorable del acompañamiento en bloque del PRO y de una porción sustancial de la UCR. El rechazo explícito de Mauricio Macri bloquea, por el momento, la posibilidad de un trámite exprés de la ley y fuerza a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Presupuesto a abrir una etapa de modificaciones técnicas.
Los operadores parlamentarios de las distintas fuerzas coinciden en que la persistencia en el intento de eliminar las primarias sin un consenso previo podría derivar en una fragmentación definitiva de los bloques opositores dialoguistas. Esto debilitaría la capacidad del Gobierno para avanzar con otras leyes consideradas prioritarias para el programa económico, como las reformas impositivas y las autorizaciones para privatizaciones de empresas públicas que aún se encuentran pendientes de tratamiento en las cámaras.
La resolución de este conflicto institucional marcará la pauta del clima político que prevalecerá durante el segundo semestre del año, previo al inicio formal del cronograma electoral. Mientras la Casa Rosada insiste en que las PASO representan un gasto superfluo e innecesario para las arcas del Estado, la oposición mayoritaria se planta en la defensa de un sistema que, a pesar de sus imperfecciones operativas, ha funcionado como el principal ordenador de las transiciones políticas en la Argentina durante la última década.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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