
El seleccionado argentino de rugby perdió por 47-38 frente al conjunto británico en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, en el marco de la jornada inaugural del nuevo torneo de World Rugby.
El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, inició su camino en el Nations Championship con un adverso resultado al caer por 47-38 frente a Escocia. El encuentro, disputado ante un imponente marco de público en el estadio Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba, expuso las dificultades defensivas del conjunto local para contener el rigor físico de los forwards del equipo del Cardo, que capitalizaron casi todas sus incursiones en el territorio de veintidós metros del rival.
El partido marcó el regreso formal del equipo conducido técnicamente por Felipe Contepomi a los escenarios nacionales, con la premisa de ratificar la evolución rugbística exhibida durante la temporada 2025. Sin embargo, el recambio forzado en puestos clave debido a lesiones y la falta de fluidez en la obtención de la pelota terminaron por diluir las intenciones tácticas de una escuadra albiceleste que batalló de manera intermitente pero careció de la consistencia necesaria para sostener el ritmo internacional que impuso la visita.
Un hito estadístico que conmovió a los presentes fue la celebración de los 100 partidos internacionales del segunda línea Matías Alemanno con la camiseta de Los Pumas. El jugador cordobés ingresó al campo de juego bajo una ovación unánime, transformándose de esta manera en el quinto futbolista centenario en la rica historia de la escuadra nacional. A pesar del festejo individual y del significado institucional para el deporte cordobés, el desarrollo del juego no permitió un desenlace completamente festivo para el experimentado forward de la provincia.
La contundencia del Cardo y las ausencias en la alineación argentina
El comienzo del encuentro mostró a Los Pumas con una actitud agresiva en el contacto y una clara intención de abrir los caminos a través de los tres cuartos. A pesar de esa tónica auspiciosa en los diez minutos iniciales, Escocia logró equilibrar las acciones a partir de un sólido andamiaje en las formaciones fijas y el dominio del breakdown. Los británicos hicieron valer su rigor físico, quebraron la línea de ventaja con facilidad y castigaron las infracciones argentinas para sellar un parcial de 19-10 al término de los primeros cuarenta minutos de juego.
En el inicio del complemento, el representativo nacional mostró su mejor versión colectiva mediante transiciones rápidas que achicaron la diferencia en el marcador, encendiendo las tribunas del coliseo cordobés. No obstante, la reacción escocesa fue inmediata y demoledora; cada vez que el equipo dirigido por Gregor Townsend se posicionó en campo adverso, facturó con tries derivados del maul o explotando los espacios generados en los extremos de la defensa local por el juego desplegado de sus backs.
El seleccionado argentino, diezmado por ausencias de peso en su estructura titular que resintieron el recambio en las segundas líneas y la conducción en el mediocampo, dejó pasajes interesantes de juego asociado pero careció del control territorial indispensable para revertir la tendencia. La precisión quirúrgica del pateador escocés Ben White y la disciplina de sus delanteros resultaron determinantes para neutralizar cualquier intento de remontada heroica similar a la ocurrida en noviembre pasado en Edimburgo, donde Argentina había revertido un marcador adverso de 0-21 para terminar ganando por 33-24.
El impacto del Nations Championship en el mapa del rugby mundial
Este compromiso funcionó como el puntapié inicial de un certamen que introduce un formato inédito y audaz en el calendario de World Rugby. La competencia busca confrontar directamente las estructuras de los dos hemisferios del planeta. Las potencias tradicionales del Seis Naciones integran el bloque del hemisferio norte, mientras que las naciones pertenecientes a SANZAAR, junto a las invitadas Fiji y Japón, conforman la representación del hemisferio sur, estructurando dos tablas de posiciones paralelas que medirán el rendimiento colectivo de cada región.
El sistema de puntuación contempla las reglas tradicionales del deporte: cuatro puntos por victoria, dos por el empate y cero por la derrota, sumado al punto bonus por anotar cuatro o más tries o por caer por una diferencia de siete puntos o menos, un beneficio que Los Pumas lograron rescatar sobre el final de la jornada gracias a su efectividad en el último avance. El torneo constará de seis rondas clasificatorias que se repartirán entre las ventanas internacionales de julio y noviembre, culminando con un fin de semana de finales cruzadas donde los equipos de igual ubicación en ambas tablas definirán los puestos definitivos del ranking mundial.
La paridad de este nuevo formato quedó de manifiesto en los restantes resultados de la primera fecha. En otros escenarios globales, Nueva Zelanda superó con lo justo a Francia por 34-32 en un final cerrado, Japón derrotó con autoridad a Italia por 27-10, Australia cayó en condición de local ante Irlanda por 31-33 en un partido cambiante, Gales doblegó al exigente combinado de Fiji por 39-24 y los campeones del mundo, Sudáfrica, vencieron sin atenuantes a Inglaterra por un contundente 45-21 en Johannesburgo.
El camino hacia la recuperación y los próximos desafíos en San Juan
Tras el cierre de la primera jornada, las tablas de posiciones comenzaron a mostrar las primeras diferencias analíticas. En el hemisferio sur, Sudáfrica y Nueva Zelanda lideran con 5 unidades producto de sus bonus, seguidos por Japón con 4, Australia con 2, Argentina con 1 punto y Fiji sin unidades. Por el sector del norte, Irlanda, Gales y Escocia comandan las acciones con 5 puntos cada uno, mientras que Francia suma 2 e Italia e Inglaterra cierran la clasificación sin sumar en sus respectivos casilleros.
Los Pumas deberán asimilar con rapidez los errores conceptuales exhibidos en la tarde cordobesa y enfocarse en el viaje hacia la provincia de San Juan, donde el próximo sábado 11 de julio buscarán la recuperación futbolística y su primera sonrisa en el torneo frente a Gales. El cuerpo técnico liderado por Contepomi evaluará la evolución física de los jugadores golpeados y analizará la factibilidad de incorporar variantes en la primera línea para contrarrestar la fortaleza defensiva que caracteriza a los denominados Dragones Rojos.
El fixture de la segunda fecha del certamen se completará con compromisos de alta jerarquía internacional que exigirán al máximo a los seleccionados del sur: Nueva Zelanda recibirá a Italia, Australia buscará revancha ante Francia, Japón medirá sus fuerzas frente a la exigente Irlanda en Tokio, Fiji viajará a Londres para chocar con Inglaterra y Sudáfrica protagonizará un duelo de alto impacto físico ante Gales. Para la escuadra argentina, el margen de error se redujo de manera sustancial en sus aspiraciones de clasificar a las instancias finales del hemisferio opuesto.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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