
Ignacio Devitt asumirá como vicejefe de ministros con la misión de auditar la gestión del exlegislador del PRO y coordinar la estrategia legislativa con la Casa Rosada.
El esquema de poder en la Jefatura de Gabinete de la Nación ingresa en una etapa de reconfiguración estructural. En las próximas horas, el Gobierno formalizará la designación de Ignacio Devitt como nuevo vicejefe de Gabinete, un movimiento político diseñado directamente por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La incorporación de este funcionario al riñón operativo de Diego Santilli marca el inicio de una fase de fuerte control interno por parte del ala dura del oficialismo sobre el ala moderada proveniente del PRO.
La llegada de Devitt al segundo cargo en importancia de la Jefatura de ministros se concreta tras semanas de intensas negociaciones en Balcarce 50. El funcionario asume la función pública con dos directivas excluyentes emanadas desde el despacho de la hermana del Presidente: profundizar de manera sistemática los vínculos institucionales de la Casa Rosada con los bloques del Congreso de la Nación y reportar de forma diaria las novedades de gestión y los movimientos de Santilli a la Secretaría General.
El blindaje político tras la salida de Manuel Adorni
El ascenso de Ignacio Devitt al gabinete nacional expone la vigencia de los respaldos políticos en la cúpula del Poder Ejecutivo. El funcionario logró sobrevivir operativamente al escándalo judicial y a la posterior eyección de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, un proceso que derivó en investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y el desplazamiento de varios cuadros técnicos de la primera línea gubernamental.
Fuentes de la Casa Rosada confirman que el sostenimiento de Devitt dentro de la estructura del Estado se debió exclusivamente al blindaje político que le otorgó Karina Milei durante los días más complejos de la crisis ministerial. La secretaria general de la Presidencia consideró vital preservar al funcionario para garantizar un canal de comunicación directo y sin intermediarios en las áreas de control presupuestario y de coordinación parlamentaria, áreas que ahora compartirá bajo la órbita de Diego Santilli.
Las dos misiones clave del nuevo vicejefe de Gabinete
El organigrama asignado a Devitt contempla responsabilidades políticas que exceden las funciones administrativas tradicionales de una vicejefatura. La primera prioridad de su agenda consiste en destrabar y agilizar las relaciones de la administración central con las distintas bancadas en la Cámara de Diputados y el Senado, un territorio que el Gobierno necesita pacificar tras los sucesivos reveses sufridos por las leyes de reforma del Estado y las tensiones presupuestarias con las provincias.
La segunda obligación de Devitt posee un carácter estrictamente de auditoría política interna. El funcionario actuará como el "comisario" de la Secretaría General de la Presidencia dentro de las oficinas de Santilli, teniendo la responsabilidad de avisarle de las novedades de manera diaria a Karina Milei sobre cada expediente, designación o acuerdo que se gestione en la Jefatura de Gabinete. Este mecanismo de control busca evitar que el sector del PRO que lidera Santilli construya una agenda autónoma que colisione con el núcleo de decisiones de La Libertad Avanza.
Un equilibrio de poder complejo en el gabinete nacional
La cohabitación de Santilli y Devitt en el mismo ministerio refleja el delicado equilibrio de poder que intenta sostener el presidente Javier Milei entre la experiencia de gestión de sus aliados parlamentarios y la lealtad ideológica de su núcleo fundacional. Mientras Santilli aporta volumen político, redes de contención con los gobernadores provinciales y un perfil componedor ante los mercados financieros, la presencia de Devitt garantiza que las directivas de la Mesa Chica de la Casa Rosada se cumplan sin dilaciones.
El ingreso del nuevo vicejefe coincide además con un escenario de alta exigencia legislativa, donde el oficialismo se apresta a discutir proyectos clave en materia de reforma previsional, privatizaciones y modificaciones al régimen fiscal de las provincias. El éxito de la gestión compartida entre el dirigente del PRO y el enviado del karinismo determinará la capacidad del Gobierno para mantener la iniciativa política en un Congreso fragmentado y bajo la mirada atenta de los tribunales federales que investigan la gestión de sus antecesores.
Antecedentes y el impacto en la gobernabilidad hacia 2027
La reestructuración de las segundas líneas del gabinete no es un hecho aislado en la dinámica de La Libertad Avanza. El desplazamiento de Adorni y la designación de cuadros con fuerte anclaje en la fidelidad partidaria marcan una tendencia hacia la centralización de las decisiones públicas, un rasgo que se agudiza a medida que el calendario político se aproxima a las definiciones electorales del próximo año. Para Santilli, la presencia de Devitt representa un condicionamiento operativo permanente, pero también una oportunidad para demostrar eficiencia bajo un esquema de máxima vigilancia.
Los analistas políticos de Comodoro Py y del Palacio del Congreso coinciden en que las próximas semanas serán determinantes para evaluar la convivencia técnica de la nueva dupla ministerial. La velocidad en la firma de las resoluciones conjuntas y la transparencia en la ejecución del gasto público serán los primeros indicadores de un armado que nace bajo la necesidad mutua de garantizar gobernabilidad, pero que carga con la desconfianza natural de dos espacios políticos que se miran de reojo de cara al futuro de la coalición gubernamental.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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