
La Justicia de Rosario formalizó la acusación contra uno de los prófugos más buscados de la provincia, señalado como pieza clave en la emboscada que terminó con la vida del líder de la barra brava de Rosario Central y su mano derecha en noviembre pasado.
La investigación judicial por el doble homicidio de Andrés "Pillín" Bracamonte, histórico jefe de la barra brava de Rosario Central, y de su ladero Raúl Daniel "Rana" Attardo, sumó un capítulo determinante en los tribunales locales.
Durante la audiencia celebrada en el Centro de Justicia Penal de Rosario, el cuerpo de fiscales integrado por Patricio Saldutti, Agustina Eiris e Ignacio Hueso detalló la minuciosa ingeniería criminal montada para dar muerte a los referentes del paravalanchas centralista. Tras escuchar los elementos probatorios basados en registros fílmicos, antenas de telefonía y cruces de datos, el juez de primera instancia Hernán Postma convalidó la acusación y dictó la prisión preventiva efectiva para el sospechoso, extendiendo su reclusión en un establecimiento penitenciario.
El "Narigón" Vázquez, quien integraba la nómina oficial de los criminales evadidos más requeridos por el Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe, había sido arrestado el pasado 16 de junio por efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE). El operativo táctico se concretó en una finca situada en la calle Libertad al 200, en la vecina localidad de Villa Gobernador Gálvez, oportunidad en la que las fuerzas provinciales lograron su neutralización inmediata y el secuestro de un arma de fuego que mantenía oculta bajo su almohada.
La reconstrucción de la emboscada en Barrio Arroyito
La hipótesis central del Ministerio Público de la Acusación ubica al nuevo imputado dentro de la célula operativa que operó de manera coordinada la noche del sábado 9 de noviembre de 2024. Aquella jornada, tras la finalización del encuentro futbolístico entre Rosario Central y San Lorenzo, Bracamonte y Attardo circulaban a bordo de una camioneta Chevrolet S10 color gris por la intersección de Boulevard Avellaneda y Reconquista cuando fueron interceptados y acribillados a corta distancia mediante múltiples disparos de armas de fuego de calibres intermedios.
De acuerdo con el desglose del plan criminal expuesto por la Fiscalía, el "Narigón" Vázquez formó parte del convoy logístico inicial. La reconstrucción de las cámaras de seguridad determinó que Alejandro Vázquez —hermano del imputado y actualmente detenido bajo el mismo legajo— conducía un automóvil Citroën C3 AirCross que sirvió de transporte para trasladar al "Narigón" y a un acompañante cuya identidad aún permanece bajo reserva de sumario. Este recorrido se inició en un domicilio de calle Sánchez de Loria al 600 bis, vinculada a otro de los partícipes primarios de la causa, Alejandro "Cani" Zamudio.
La investigación determinó que los sospechosos hicieron un seguimiento de las víctimas en las inmediaciones del corredor vial norte. Posteriormente, desde el vehículo compacto descendieron los dos operarios armados que se posicionaron a pie en la zona de las vías del ferrocarril para aguardar el paso de la camioneta del jefe de la barra brava, aprovechando la interrupción transitoria del alumbrado público y la gran aglomeración de simpatizantes que dificultaba el repliegue de los custodios habituales de las víctimas.
Conexiones con el narcotráfico y el control de la tribuna
Los fiscales encuadraron la conducta de Vázquez bajo los tipos penales de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el empleo de armas de fuego en carácter de coautor, en concurso real con tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil y robo de vehículo dejado en la vía pública.
La principal línea de trabajo que unifica las causas de criminalidad organizada en los tribunales rosarinos sostiene que el violento atentado contra la conducción de la barra de Rosario Central no respondió a una simple interna de tribunas, sino a una planificación a gran escala destinada a forzar una reconfiguración en los esquemas de financiamiento ilícito derivados del control de los accesos al club, el estacionamiento y la venta de estupefacientes en los barrios linderos a la cancha. Con la comparecencia de este tercer eslabón logístico, la Justicia avanza en la identificación de los autores materiales que dispararon las armas, un eslabón clave en una causa que ya acumula procesamientos por encubrimiento y robos menores vinculados a las pertenencias que las víctimas llevaban consigo al momento de ser asesinadas.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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