
El sistema de salud de la región central y la capital no logra absorber la demanda de miles de heridos tras el doble terremoto, mientras la OMS advierte por daños estructurales en centros médicos y el riesgo inminente de brotes infecciosos.
A una semana del doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, la emergencia civil mutó de la búsqueda de sobrevivientes bajo los escombros a una profunda crisis hospitalaria. El sistema sanitario del país caribeño se encuentra bajo un estado de colapso operativo debido a la escasez crónica de materiales quirúrgicos, la falta de ambulancias y el arribo masivo de pacientes desde las regiones más golpeadas hacia la capital. Las autoridades internacionales encienden las alarmas ante la acumulación de víctimas fatales y las falencias en la gestión epidemiológica de los cuerpos.
La saturación de los centros asistenciales forzó a las instituciones de Caracas a implementar mecanismos de contingencia poco habituales. En las puertas de los principales efectores públicos se colgaron listados en papel y se habilitaron plataformas digitales de emergencia para que los ciudadanos intenten rastrear a sus seres queridos. La falta de un registro unificado centralizado genera escenas de desesperación entre familias que recorren múltiples hospitales sin obtener respuestas certeras sobre el paradero de los heridos derivados desde el interior.
Hacinamiento y faltantes de materiales complejos en la capital
El flujo de damnificados provenientes del estado La Guaira y de la zona centro-norte costera presionó las guardias médicas de la capital, que debieron duplicar los turnos de su personal para contener la demanda primaria. En efectores clave como el hospital Domingo Luciani y los centros asistenciales de la populosa zona de Petare, el ingreso promedio se estabilizó en 200 pacientes por hora. Si bien la atención primaria y los insumos de primeros auxilios lograron ser cubiertos mediante el stock de emergencia, la infraestructura resulta insuficiente para resolver los cuadros clínicos de mayor complejidad.
Las mayores dificultades se concentran en el área de traumatología y en los quirófanos centrales. Los centros médicos carecen de las prótesis, platinas y elementos de fijación interna necesarios para intervenir las múltiples fracturas causadas por los derrumbes estructurales. Esta situación obliga a los familiares a coordinar colectas o buscar los materiales por canales privados, deteniendo los cronogramas de cirugías urgentes. Asimismo, la falta de ambulancias operativas en el sector público paralizó los traslados internos para estudios de diagnóstico complementarios, como tomografías y radiografías de alta resolución.
El testimonio de las personas afectadas expone la fragmentación del operativo de evacuación. "Estoy buscando a mi hermano, Daniel González. Apareció en una lista de La Guaira y nos dijeron que lo habían trasladado para Caracas, pero acá los esparcen", relató una ciudadana en las afueras del hospital Luciani, graficando las fallas de coordinación en la distribución de los pacientes de gravedad que ingresan a los centros periféricos de la capital.
La advertencia de la OMS sobre la infraestructura médica
El panorama sanitario sumó la preocupación de los organismos multilaterales de salud. Desde su sede en Ginebra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un informe técnico preliminar donde califica de "caótico" el estado de la prestación de servicios en el territorio venezolano. El monitoreo internacional detectó que las vibraciones subterráneas provocaron daños de consideración en la arquitectura de los propios hospitales, limitando su capacidad real de internación en el momento de mayor exigencia de la década.
"Los resultados preliminares revelan una prestación de servicios y un flujo de pacientes caóticos, marcados por el hacinamiento y el creciente número de esperas quirúrgicas", detalló Christian Lindmeier, portavoz oficial de la OMS. El funcionario precisó que las inspecciones edilicias determinaron que al menos tres grandes centros de salud sufrieron daños estructurales severos que obligaron a su evacuación total, mientras que otros seis efectores distribuidos en la zona del epicentro solo pueden funcionar de manera parcial debido a desprendimientos de techos y fallas en los sistemas de fluidos médicos.
A la pérdida de infraestructura física se añade una reducción crítica del personal calificado. La OMS reportó que se desconoce el paradero de un porcentaje significativo de profesionales de la salud especializados en el área obstétrica y de neonatología en la región de La Guaira. Esta situación interrumpió de manera casi total la atención de partos de riesgo y los cuidados prenatales, agravando el cuadro de vulnerabilidad de las mujeres gestantes y los recién nacidos en los campamentos de refugiados temporales.
Acumulación de cuerpos y riesgo de brotes epidemiológicos
El escenario más complejo para las autoridades de Defensa Civil radica en la gestión de las víctimas fatales. A medida que las cuadrillas de rescate de las Naciones Unidas modifican sus protocolos para priorizar la remoción de escombros pesados y la recuperación de cadáveres, la capacidad de las morgues judiciales y hospitalarias se vio superada por completo. El número de fallecidos asciende con el correr de las horas y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima de manera provisoria que la cifra total de personas desaparecidas bajo las estructuras colapsadas podría superar las 50.000.
La falta de refrigeración adecuada en las instalaciones improvisadas y el retraso en los procesos de identificación técnica encendieron las alarmas epidemiológicas del Ministerio de Salud local. Los expertos advierten que la descomposición biológica de los cuerpos en áreas urbanas densas, combinada con las recurrentes fallas en las redes de agua potable y el colapso de los sistemas de saneamiento cloacal provocados por el terremoto, configura un escenario propicio para la proliferación de vectores bacterianos y brotes de enfermedades de transmisión hídrica como el cólera y la hepatitis.
Las agencias humanitarias internacionales iniciaron gestiones de urgencia para ingresar al país cargamentos de morgues móviles autopropulsadas, pastillas potabilizadoras de agua y kits de desinfección ambiental. La prioridad de los equipos sanitarios de emergencia se enfoca en contener las condiciones de salubridad en los centros de evacuados de Petare y el oeste de Caracas, evitando que la crisis de infraestructura hospitalaria derive en una epidemia sanitaria secundaria que multiplique los índices de letalidad del desastre natural.
De acuerdo con información difundida por: France 24

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