
El inicio del receso escolar en las provincias más pobladas no logró reactivar el turismo bonaerense, donde los operadores reportan cifras críticas y un cambio drástico en el comportamiento del consumo.
El comienzo de las vacaciones de invierno en las provincias más pobladas del territorio nacional no generó el impacto económico esperado en los municipios de la Costa Atlántica bonaerense. A pesar de que distritos clave como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos ya iniciaron formalmente sus recesos escolares, las cámaras hoteleras y gastronómicas de la región costera coinciden en un diagnóstico alarmante: el nivel de reservas previas se mantiene en niveles históricamente bajos, con registros que en algunas localidades rozan el cero por ciento.
La recesión económica, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el fuerte incremento en los costos de los servicios fijos configuraron un escenario de extrema prudencia para el turismo interno. Los operadores turísticos bonaerenses, que históricamente consideraban este período como un paliativo indispensable para afrontar la temporada baja invernal, advierten que la falta de previsibilidad en las contrataciones pone en riesgo la continuidad operativa de numerosos establecimientos familiares durante el segundo semestre del año.
Mar del Plata y Pinamar registran los peores índices en una década
El panorama en Mar del Plata, el principal polo receptivo de la provincia de Buenos Aires, refleja la complejidad de la crisis. De acuerdo con los relevamientos de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica (AEHGAR), las reservas para la primera semana del receso apenas alcanzaron el 25% de las plazas disponibles, una cifra que se ubica casi veinte puntos por debajo de los promedios registrados durante el mismo período del año pasado. La caída es aún más pronunciada en los hoteles de dos y tres estrellas, los cuales dependen exclusivamente del turismo de clase media.
En el sector norte de la costa, el escenario no es más alentador. Municipios como Pinamar y Villa Gesell reportan que la demanda en el segmento de aparts y cabañas se encuentra virtualmente paralizada. La tendencia hacia el denominado "turismo de cercanía" o de escapadas espontáneas parece haberse agotado debido a los altos costos de los combustibles y los peajes de la Autovía 2. Los empresarios locales destacan que las consultas telefónicas y digitales cayeron más del 60% en comparación con las semanas previas al inicio del invierno.
El impacto de la recesión en el consumo gastronómico y comercial
La escasez de visitantes se traduce de manera inmediata en una contracción del consumo en los corredores comerciales tradicionales. En Mar del Plata, los locales ubicados sobre las calles Güemes y la avenida Constitución registraron una drástica disminución en sus niveles de facturación diaria. Los empresarios gastronómicos aseguran que el ticket promedio se redujo de manera significativa, limitándose los clientes a consumos básicos y prescindiendo de los platos principales o las salidas familiares que solían dinamizar las noches invernales.
"El arranque es sumamente frío y no vemos señales de una reactivación espontánea para los próximos días. Las familias que deciden viajar lo hacen por períodos muy cortos, generalmente no más de dos noches, y cuidan cada peso disponible", señalaron desde el sector de martilleros públicos encargados de los alquileres temporarios en el Partido de La Costa. La falta de demanda forzó a muchos propietarios a resignar los valores de los alquileres en pesos, ofreciendo promociones de tres días al precio de dos para intentar cubrir los costos de mantenimiento de los inmuebles.
Expectativa por el inicio del receso en Buenos Aires para salvar la temporada
Ante el magro desempeño de los contingentes provenientes del interior del país, las esperanzas del sector privado están depositadas exclusivamente en el inicio de las vacaciones de invierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. El receso en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) comenzará formalmente a mediados de mes, aportando históricamente el mayor caudal de turistas hacia las playas bonaerenses debido a la cercanía geográfica y las facilidades de conectividad vial y ferroviaria.
Sin embargo, los especialistas en consumo son cautelosos respecto a la capacidad de absorción de este mercado emisor. Las familias del conurbano bonaerense enfrentan una fuerte presión por las tarifas de gas y electricidad, lo que restringe el margen de ahorro destinado al esparcimiento y las vacaciones. Las proyecciones más optimistas de las cámaras empresariales sugieren que el nivel de ocupación global podría escalar hasta un 45% durante el fin de semana central del receso, un indicador que, de confirmarse, apenas alcanzaría para evitar balances comerciales negativos en la región.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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