
El Concejo Municipal debate un proyecto para sistematizar la instalación de cargadores, priorizando la seguridad eléctrica, la independencia tarifaria en edificios y el despliegue de una red pública que acompañe la creciente demanda en la ciudad.
El acelerado crecimiento del mercado de vehículos híbridos y eléctricos en Rosario, que registró un promedio de siete nuevas unidades patentadas por día durante el primer trimestre de 2026, ha puesto en evidencia la necesidad urgente de una regulación integral. El oficialismo local avanza en el Concejo Municipal con una iniciativa para reformar el Reglamento de Edificación, estableciendo parámetros técnicos precisos para las estaciones de carga. Más allá de la movilidad, el eje central del debate se ha desplazado hacia la seguridad edilicia y la capacidad de respuesta de la infraestructura eléctrica urbana frente a una demanda que amenaza con presionar los límites del sistema actual.
Prioridad en la seguridad eléctrica y la eficiencia edilicia
El concejal Fabricio Fiatti, autor del proyecto, subrayó que la propuesta no busca solo habilitar puntos de carga, sino planificar una transición ordenada que minimice riesgos. Uno de los puntos clave del articulado es la exigencia de que las nuevas construcciones incorporen la preinstalación eléctrica necesaria desde la etapa de diseño. "Es mucho más eficiente y seguro incluir el cableado en la planificación original que realizar reformas posteriores", explicó el edil en diálogo con especialistas.
La normativa en discusión busca alinearse estrictamente con los estándares de la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA). La rigurosidad técnica es fundamental, considerando que los sistemas de carga operan con tensiones de entre 400 y 800 voltios. En este sentido, expertos del Colegio de Ingenieros Especialistas han alertado que, si bien la instalación técnica de los equipos no presenta costos prohibitivos, la calidad de los componentes debe ser certificada para evitar cortocircuitos o fallas térmicas que podrían derivar en incendios estructurales, especialmente en cocheras subterráneas de edificios de propiedad horizontal.
La gestión del consumo: medidores independientes y tarifas
Uno de los aspectos más conflictivos de la propuesta legislativa es la gestión del impacto en las expensas. El consumo de un cargador domiciliario puede equipararse al de un departamento completo durante las horas de mayor demanda. Ante esta realidad, el proyecto promueve la obligatoriedad de instalar medidores independientes para cada punto de carga en edificios.
"El consumo no va a ser bajo y la separación es vital para evitar que los gastos sean absorbidos por todos los vecinos en las expensas, afectando a quienes no utilizan este tipo de vehículos", argumentó Fiatti. En paralelo, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) trabaja en un esquema técnico que permita gestionar esta nueva demanda. Si bien aún no se ha definido un cuadro tarifario específico, existe un consenso preliminar sobre la necesidad de incentivar la carga nocturna. Esta estrategia busca evitar la saturación de los transformadores en el horario pico, donde la red eléctrica ya opera cerca de su capacidad máxima.
El desafío de la infraestructura urbana y la EPE
El análisis técnico que llega al Palacio Vasallo admite una realidad ineludible: la red de distribución actual en varios sectores de Rosario es insuficiente para afrontar un crecimiento sostenido del parque automotor eléctrico sin inversiones complementarias. Roberto González, referente de los ingenieros especialistas, fue contundente al señalar que, bajo las condiciones actuales, "la red no da abasto". Por ello, el proyecto prevé que las nuevas obras de envergadura deban contemplar la reserva de potencia o la instalación de subestaciones transformadoras propias.
Este requerimiento busca trasladar parte de la inversión necesaria hacia los desarrolladores inmobiliarios en los casos donde la demanda proyectada exceda la capacidad disponible del barrio. A pesar de los desafíos técnicos, la ordenanza intenta no obstaculizar la adopción de estas tecnologías, reconociéndolas como un activo estratégico para la ciudad.
Estaciones de servicio, hoteles y la red pública
La ordenanza en debate se concentra principalmente en el ámbito privado, ya que las estaciones de servicio cuentan con una normativa propia aprobada en 2023. Estos establecimientos, al ser grandes consumidores con capacidad de potencia ya planificada, seguirán concentrando los cargadores rápidos y ultrarrápidos. El desafío se traslada entonces al sector hotelero y a los espacios públicos.
El Concejo busca regular la situación de los hoteles que, ante la demanda de turistas con vehículos eléctricos, han improvisado puntos de carga. Actualmente, esta actividad se desarrolla en una "zona gris" normativa que complica tanto la habilitación como la supervisión de seguridad. La regularización no solo aportaría claridad legal, sino que funcionaría como un incentivo para el posicionamiento turístico de Rosario.
Finalmente, el municipio contempla la creación de un sistema público de carga, posiblemente integrado con la tecnología utilizada en el estacionamiento medido. El modelo previsto es similar al de los tótems de parquímetros, permitiendo que el usuario estacione y conecte su vehículo en vía pública. La experiencia piloto, iniciada por la EPE en calle 3 de Febrero al 2200, sirve como antecedente fundamental para una expansión que el Concejo espera aprobar antes de finalizar el año, marcando el inicio de un cambio profundo en la fisonomía urbana de la ciudad.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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