
El proceso de venta del 100% de las acciones de la empresa estatal de servicios de rampa no logró atraer inversores privados tras dos prórrogas.
El Gobierno nacional sufrió un revés en su plan de privatización de Intercargo, la histórica empresa encargada de la logística de pista, carga y descarga de equipajes y asistencia en tierra en los principales aeropuertos del país.
Este resultado marca un punto de inflexión en la estrategia oficial para el sector aerocomercial. La desregulación aplicada durante el último año, que permitió el ingreso de nuevos competidores en los servicios de asistencia en tierra (handling), alteró drásticamente el modelo de negocios bajo el cual operaba Intercargo. Al dejar de ser el único actor habilitado para prestar servicios obligatorios a las aerolíneas, la firma estatal perdió su posición de privilegio, un factor que los analistas y fuentes del mercado identifican ahora como la causa principal del desinterés inversor.
De la posición dominante al desafío de la autofinanciación
Intercargo, que opera en 16 aeropuertos nacionales y cuenta con una plantilla de aproximadamente 1.560 empleados, fue durante años el brazo ejecutor de la logística aeroportuaria estatal.
Entre los años 2020 y 2023, la firma recibió asistencias directas del Tesoro nacional por un valor superior a los 6.700 millones de pesos, orientadas a sostener sus estándares operativos y de seguridad.
El impacto de la desregulación sectorial
La apertura del mercado aerocomercial, una de las banderas de la reforma impulsada por Federico Sturzenegger, permitió que en la actualidad operen 13 prestadores habilitados en los servicios de rampa en todo el país. Esta pluralidad de actores, si bien se alinea con la visión gubernamental de liberalización total de la economía, terminó por erosionar el valor de mercado de Intercargo como "activo estratégico".
"La empresa fue diseñada para operar en un contexto de monopolio respaldado por regulaciones estatales", explicaron fuentes del sector ante el fracaso del proceso licitatorio. En el esquema actual, las aerolíneas cuentan con la libertad de optar por otros proveedores privados, lo que redujo el atractivo de Intercargo ante inversores que buscaban un activo con flujos de caja garantizados y protección frente a la competencia externa.
¿Qué sigue para Intercargo?
Con la licitación desierta, las autoridades de la Secretaría de Transporte enfrentan el desafío de rediseñar el futuro inmediato de la compañía.
Las opciones sobre la mesa reflejan una postura de cautela frente a un mercado que, hasta hace poco, se consideraba altamente rentable. Mientras tanto, la empresa continúa con sus operaciones diarias, aunque bajo una presión creciente para mejorar su eficiencia en un ecosistema aeroportuario que ha dejado de ser el territorio exclusivo que permitió su desarrollo histórico. La falta de interesados subraya, además, la complejidad de privatizar activos estatales en sectores donde la desregulación ya ha avanzado sobre los beneficios que, anteriormente, garantizaban el interés de los grandes grupos económicos.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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