
Cuatro de las cinco provincias con los sueldos promedio más altos del sector privado registrado pertenecen a la región sur, donde la explotación de recursos naturales tracciona las remuneraciones muy por encima de la media nacional.
Los datos correspondientes al mes de marzo de 2026, procesados por la consultora Politikon Chaco a partir de cifras del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), confirman una marcada disparidad en el mapa salarial argentino. Mientras que el salario bruto promedio nacional se ubicó en $2.207.129, solo cinco jurisdicciones lograron superar esa marca, con la Patagonia ratificando su hegemonía económica gracias al peso de sus actividades extractivas.
El dominio patagónico en el ranking de ingresos
Neuquén encabeza el listado nacional con un salario bruto promedio de $3.808.627, consolidándose como la jurisdicción con mayores ingresos.
Chubut ocupa el tercer lugar con $2.958.750, superando incluso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que se ubica cuarta con $2.722.942.
Una brecha que separa regiones
Por debajo del promedio nacional, el mapa salarial se fragmenta en diversos rangos. Río Negro se posiciona en el escalón intermedio, con salarios superiores a los $2 millones, compartiendo rango con el Gran Buenos Aires y el resto de la provincia de Buenos Aires. Detrás, un grupo numeroso de once distritos —que incluye a Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Salta, entre otros— se sitúa en una franja de entre $1,5 y 1,9 millones.
En el extremo opuesto, la situación se vuelve crítica en seis provincias del norte argentino. Chaco, Corrientes, Misiones, Tucumán, Santiago del Estero y La Rioja cierran el ranking con salarios brutos promedio inferiores a $1,5 millones.
Sectores clave y el desafío del poder adquisitivo
La dinámica salarial nacional está intrínsecamente ligada a la actividad económica predominante de cada provincia. La explotación de minas y canteras, junto con los servicios de electricidad, gas y agua, se mantienen como los sectores mejor pagos en la gran mayoría de los distritos.
Este mapa de ingresos no solo evidencia la desigualdad territorial, sino que también refleja la fragilidad de los salarios frente a la inflación.
El resto de las provincias experimentó una pérdida del poder de compra de sus trabajadores registrados, un fenómeno que vuelve a poner en el centro de la escena el debate sobre las paritarias, la competitividad de las economías regionales y la necesidad de políticas específicas para cerrar la brecha entre el norte y el sur del país. Con el empleo privado formal bajo presión, las empresas y los gremios enfrentan el desafío de sostener los ingresos en un contexto de marcada volatilidad.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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