
Condenaron a una mujer por las amenazas mafiosas contra Ángel Di María y su familia en Funes
Una joven de 25 años recibió una pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva tras admitir su participación en el ataque a balazos y la nota extorsiva que postergó el regreso del futbolista a Rosario Central.
La Justicia provincial dictó la primera condena efectiva por las amenazas de muerte dirigidas al futbolista Ángel Di María y su entorno familiar, un gravísimo episodio de intimidación pública que alteró el mapa deportivo y de seguridad local. Mediante un juicio de procedimiento abreviado homologado en los tribunales de Rosario, una mujer identificada como Sara Gutiérrez reconoció haber formado parte de la célula delictiva que ejecutó el atentado biológico y psicológico contra el actual referente del seleccionado argentino. La resolución judicial coincide de manera exacta con el anuncio oficial de la permanencia del jugador en la institución auriazul, cerrando un ciclo de zozobra que se extendió por más de dos años.
El dictamen emitido por el juez de Primera Instancia Lisandro Artacho validó el acuerdo alcanzado entre el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la defensa técnica de la imputada, imponiendo una sanción penal de cumplimiento inmediato en un establecimiento carcelario. Gutiérrez aceptó los cargos que la señalaban como coautora penalmente responsable de los delitos de amenazas coactivas calificadas por el anonimato y el uso de armas, intimidación pública agravada por el contexto y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil. El avance judicial representa el primer eslabón resuelto de una compleja cadena de responsabilidades que conecta al hampa local con las disputas por el poder en los paravalanchas de la región.
La trama de la barra de Newell's y el financiamiento de Los Monos
La investigación penal preparatoria, liderada por la Unidad Fiscal Especial de la Fiscalía Regional 2, logró desarticular una ingeniería delictiva que excedía la simple agresión interpersonal. De acuerdo con la teoría del caso ratificada en la sentencia, el amedrentamiento contra el exdelantero del Real Madrid y el Paris Saint-Germain formaba parte de una maniobra de posicionamiento político-gremial dentro de la barra brava de Newell's Old Boys. Los fiscales determinaron que el plan fue pergeñado por Alejandro "Rengo" Ficcadenti, quien encomendó a Sergio "Bebe" Di Vanni la subcontratación de mano de obra periférica para sembrar el terror en el entorno del ídolo de Rosario Central.
"El objetivo final del ataque era presentar el impedimento del regreso de Di María como un trofeo de poder para legitimar el liderazgo de la facción sobre la tribuna oficial del parque de la Independencia", detalló el dictamen fiscal. Las pesquisas demostraron que esta estructura contaba con el aval y el soporte financiero de Ariel Máximo "Guille" Cantero, el líder histórico de la organización narcocriminal "Los Monos", quien opera desde dependencias federales de reclusión. Para la ejecución logística del plan, los organizadores desembolsaron la suma de 4 millones de pesos en efectivo, destinados a solventar los gastos operativos, el armamento y el posterior ocultamiento de los autores materiales del hecho.
El ataque en el country y la detención en el macrocentro rosarino
Los hechos que derivaron en la condena se remontan a la madrugada del 25 de marzo de 2024, cuando la ahora sentenciada se trasladó hacia el ingreso principal del barrio privado Miraflores, ubicado en la vecina localidad de Funes, a bordo de un automóvil Renault Megane gris. Gutiérrez viajaba acompañada por su primo, Pablo Acotto (35), quien también permanece bajo prisión preventiva a la espera de la resolución de su situación procesal. Una vez en el objetivo, los ocupantes arrojaron un escrito con amenazas directas de muerte orientadas al núcleo familiar del futbolista y, de forma inmediata, efectuaron detonaciones con un arma de fuego antes de emprender una fuga a alta velocidad hacia el casco urbano de Rosario.
La respuesta de las fuerzas de seguridad y el entrecruzamiento de datos de antenas de telefonía celular permitieron localizar a los sospechosos apenas 48 horas después del incidente. El miércoles 27 de marzo de ese mismo año, brigadas operativas de la policía detuvieron a los primos mientras permanecían ocultos en un departamento de alquiler temporario situado en calle Moreno al 900, en el macrocentro de la ciudad. Durante el allanamiento del inmueble, el personal policial incautó una pistola Bersa calibre 22 con dos proyectiles en el cargador y uno alojado en la recámara, guardada en el interior de un ropero, material balístico que fue sometido a peritajes mecánicos y químicos para certificar su aptitud para el disparo.
Un contexto de crisis de seguridad y crímenes mafiosos
El ataque contra la propiedad de la familia Di María no se produjo de manera aislada, sino que se inscribió en uno de los momentos más delicados en materia de seguridad pública para la provincia de Santa Fe. Las semanas previas al atentado en Funes habían estado signadas por una ola de homicidios considerados de carácter "terrorista" por las autoridades políticas, que incluyó los asesinatos de los taxistas Héctor Figueroa y Adrián Celentano, el colectivero Marcos Daloia y el playero de estación de servicio Bruno Bussanich. En ese marco de vulnerabilidad social, la nota mafiosa abandonada en el country no solo apuntaba al futbolista, sino que incluía menciones intimidatorias directas hacia la figura del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.
El MPA remarcó en sus fundamentos que la célula criminal buscaba potenciar el estado de conmoción generalizado de la población, utilizando el alto perfil mediático y mundial de Ángel Di María para multiplicar el impacto psicológico de sus acciones. Aunque la maniobra extorsiva logró su cometido inmediato en 2024, forzando al jugador a renovar su contrato con el Benfica de Portugal por una temporada adicional debido a la falta de garantías operativas para sus hijas, el proceso de pacificación y los cambios en las políticas penitenciarias locales permitieron revertir la tendencia. Dos años después de aquel episodio, el futbolista regresó formalmente al país con un esquema de protección especial y prevé cumplir su ciclo profesional en la ciudad hasta junio de 2027.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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