
En una tarde de alta tensión en Arroyito, el equipo de Jorge Almirón se impuso por 3-1 ante el Rojo, aseguró su lugar entre los ocho mejores del torneo y ratificó su condición de candidato al título.
Rosario Central dio un paso fundamental en sus aspiraciones de protagonismo al derrotar a Independiente por 3-1, logrando así la clasificación a los cuartos de final del torneo Apertura 2026. En un Gigante de Arroyito colmado, el conjunto dirigido por Jorge Almirón supo reponerse a un inicio dubitativo para terminar celebrando una victoria que alimenta la ilusión de su hinchada en la recta final del certamen.
Un inicio complejo y la jerarquía de las figuras
El encuentro no comenzó de manera sencilla para el dueño de casa. Durante los primeros pasajes del partido, Central mostró una imagen dividida, con dificultades para conectar sus líneas y una falta de cambio de ritmo que preocupó al cuerpo técnico. La ausencia de fluidez en la zona media hacía que Enzo Giménez no encontrara su lugar, mientras que la delantera quedaba aislada, obligando a Enzo Copetti a un despliegue físico extenuante pero con poca eficacia ofensiva.
Sin embargo, el fútbol suele resolverse por detalles o por la aparición de las individualidades de peso. A pesar de no engranar colectivamente en el arranque, la presencia de Ángel Di María en el campo siempre representó una amenaza latente. El capitán canalla, aunque impreciso en sus primeras intervenciones —como aquel remate de aire tras un centro de Copetti—, fue el encargado de contagiar el convencimiento necesario para dar vuelta la historia.
El factor anímico y el desarrollo del juego
A medida que avanzó el cronómetro, Central comenzó a manejar los hilos del encuentro, aunque todavía carecía de la profundidad necesaria para lastimar seriamente a un Independiente que buscaba aprovechar los espacios de contraataque. El planteo de Almirón, que incluyó dos cambios de último momento y la ausencia de Alejo Veliz en el once inicial, pareció encontrar su equilibrio recién promediando la segunda mitad.
El desarrollo del partido fue sufrido y no se resolvió hasta los instantes finales. El 3-1 definitivo, sellado con los goles de Di María, Cantizano y Elías Verón, premió la insistencia de un equipo que, según el análisis de los especialistas, hoy camina "más con el ánimo en la mano que con el fútbol". Esa fortaleza mental fue la que permitió destrabar un cruce de octavos de final que, por momentos, parecía complicarse más de la cuenta ante un rival que no supo sostener la resistencia.
El regreso de los ídolos y el marco festivo
La jornada en Arroyito estuvo cargada de emotividad más allá de lo estrictamente deportivo. Uno de los puntos más altos de la tarde fue el homenaje a Ignacio Malcorra, quien recibió el reconocimiento de la institución, y la ovación estruendosa para Marco Ruben. El histórico goleador volvió a pisar el césped del Gigante, recibiendo el afecto de los hinchas en un momento clave de la temporada, lo que funcionó como un combustible anímico extra para el plantel actual.
"Central va, entonado, con ganas, con falencias, pero con un convencimiento inquebrantable", se escuchó decir en los pasillos del estadio tras el pitazo final. Esa frase resume el presente de un equipo que sabe que no le sobra nada desde lo estético, pero que ostenta una solidez institucional y deportiva que lo vuelve un rival sumamente peligroso en las instancias de eliminación directa.
El camino hacia el título del Apertura
Con este resultado, el Canalla ya tiene la mente puesta en el próximo miércoles, día en que deberá volver a escena para los cuartos de final. El calendario no da tregua: para alcanzar la gloria, el equipo rosarino sabe que restan apenas tres partidos. El objetivo es claro: reducir esa cuenta a solo dos encuentros tras la próxima jornada.
El impacto de este triunfo no es solo estadístico. Eliminar a un equipo con la historia de Independiente posiciona a Rosario Central como uno de los máximos aspirantes al trofeo. La victoria, aunque trabajada y resuelta en el epílogo, otorga el aire necesario para que Jorge Almirón pueda ajustar las piezas defensivas y potenciar la sociedad entre Di María y los juveniles que están ganando terreno en el primer equipo.
El sueño del título está, ahora más que nunca, al rojo vivo. La ciudad de Rosario se prepara para una semana de definiciones donde Central buscará transformar ese "ánimo en la mano" en el fútbol necesario para volver a dar una vuelta olímpica.

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